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Creado en 2016 en Rusia por un misógino extremista y fanático del culturismo, el autodenominado Estado Masculino ha propagado desde las redes sociales la violencia verbal y física contra mujeres que, desde su estrecho criterio, “desacreditan” con su conducta a los hombres. El reconocido colectivo de periodistas de investigación Bellingcat, con sede en Ámsterdam, publicó el pasado 20 de octubre un amplio reportaje en inglés sobre este grupo de ultraderecha que dice defender el “patriarcado nacional”.

Con autorización de Bellingcat, Underground lo reproduce en español en exclusiva para sus lectores.

Noviembre 20 / 21


El pasado 18 de octubre, en un tribunal de la ciudad de Nizhni Nóvgorod, el futuro de una banda de brutos misóginos en internet que se autodenomina “Estado Masculino” (Muzhskoye gosudarstvo en ruso) parecía pender de un hilo.

Unas semanas antes, la fiscalía regional había presentado una demanda para que Estado Masculino fuera prohibido por tratarse de un grupo extremista. Fue fundado por Vladislav Pozdnyakov, un hombre condenado por incitar el odio contra las mujeres en 2018. Las decenas de miles de miembros de Estado Masculino han estado al frente de una respuesta violenta contra la igualdad de género en Rusia, ganando una buena cuota de titulares en ese país y en todo el mundo.

A la jueza Anna Belova no le convencieron los intentos del abogado de Estado Masculino, Dzhambolat Garabayev, de defender al grupo: “son mujeres que ellas mismas desacreditaron a la población masculina”, afirmó en respuesta a las pruebas bien documentadas de las campañas de acoso misógino del grupo. Tras unos minutos de deliberación, Belova dictaminó que Estado Masculino debía ser designado como organización extremista en Rusia, prohibiendo las actividades del movimiento en el país. Al parecer, el grupo tiene previsto recurrir el fallo.

El veredicto llega después de un año especialmente ajetreado para Estado Masculino. En los últimos meses, han acosado y amenazado a los comerciantes que utilizan modelos negros en sus anuncios, han publicado los datos de contacto privados de una integrante del grupo de protesta feminista Pussy Riot -que pronto fue objeto de abusos- y, según se informa, han enviado amenazas a mujeres rusas que mantienen relaciones con hombres no rusos.

Su creciente beligerancia ha provocado un creciente rechazo contra el grupo en algunos sectores de la sociedad rusa, lo que ha llevado a exigir que se tomen medidas contra Estado Maculino.

No está claro que el grupo pueda sobrevivir en su forma actual. Sin embargo, su modelo de acoso extremo, aprovechando plataformas de medios sociales como Telegram, que han sido acusadas de permitir el discurso del odio, es fácilmente replicable.

El grupo ha borrado recientemente todas las publicaciones de su cuenta de Telegram realizadas antes de septiembre de 2021. Pero los investigadores de Bellingcat han podido archivarlas todas, incluidas las de un grupo privado de chat, lo que nos permite reconstruir el crecimiento del arquetípico grupo de odio misógino en línea, una tendencia que, por desgracia, no es exclusiva de Rusia.

La sentencia del tribunal llegó demasiado tarde para una familia que sintió toda la fuerza del odio del Estado Masculino en el verano de 2021.

En junio, la cadena rusa de supermercados de alimentos saludables VkusVill (“Tasteville”) publicó un anuncio titulado “Recetas para familias felices”. Entre las “familias felices” entrevistadas y fotografiadas en el anuncio se encontraba una activista LGBT+ de Moscú, sus dos hijas y la prometida de una de ellas.

“Sería hipócrita no hablar de las familias reales de nuestros clientes”, decía el anuncio. VkusVill lo registró con una calificación de “18+” para cumplir con los requisitos de la ley rusa de 2013 contra la promoción de la llamada “propaganda de las relaciones sexuales no tradicionales” -incluida la homosexualidad- a los menores.

Aunque algunas de las reacciones iniciales al anuncio fueron positivas, las cosas cambiaron cuando prominentes figuras conservadoras de Rusia reaccionaron airadamente. La redactora en jefe del medio estatal RT, Margarita Simonyan, por ejemplo, tomó las redes sociales para decir que ya no compraría en VkusVill.

El Estado Masculino también reaccionó. Al día siguiente de la publicación del anuncio de VkusVill, el grupo publicó en su canal de Telegram un mensaje sobre el anuncio, refiriéndose a quienes aparecían en él como “Untermensch”, la palabra alemana para “infrahumano” utilizada por los nazis. Tanto la empresa como la familia que aparecía en el anuncio pronto empezaron a recibir un aluvión de insultos, incluidas amenazas de muerte.

A los pocos días, el anuncio desapareció. VkusVill se disculpó por lo que denominó “una muestra de falta de profesionalidad de algunos empleados” y lo retiró de su sitio web. 

A las pocas semanas, la familia también desapareció. En agosto de 2021 dijeron que habían huido a España.

“No era un odio ordinario con insultos, eran amenazas reales”, dijo un miembro de la familia a un periodista ruso. “Nuestra dirección y todos nuestros contactos fueron filtrados a organizaciones extremistas. Nos amenazaron con violencia física”.

La fundación de Estado Masculino


En 2016, Vladislav Pozdnyakov, fanático del fitness (gimnasio) y quien abandonó sus estudios en una universidad local de medicina, creó un grupo llamado Estado Masculino en la red social rusa VKontakte (VK).

Desde el principio, Pozdnyakov parecía estar ávido de reconocimiento público; según el antiguo segundo al mando de Estado Masculino, Dmitry Popov, al principio el grupo sólo estaba interesado en la atención y en el dinero de la publicidad, que pronto aprendieron que podían obtener de “posts que exponían a chicas”. Ya sea por haber caído en desgracia de un miembro o por haber publicado algo que no le gustaba al Estado Masculino, las mujeres se encontraron con que sus fotos, videos e información de contacto privada se compartían en el grupo sin su consentimiento. A menudo, el acoso y las amenazas se sucedían.

El lenguaje del grupo se hace eco de la llamada manósfera“, con discusiones sobre machos “alfa”, “beta” y, a menudo, “omega”, basadas en teorías del reino animal que hace tiempo que se han desmentido. Pero los miembros del Estado Masculino y su líder, Pozdnyakov, también han mostrado un odio especial hacia las mujeres rusas que se relacionan con hombres de orígenes percibidos como no blancos, en particular con hombres negros.

Así, aunque la misoginia seguía siendo el núcleo de la visión del mundo de Estado Masculino, la ideología del grupo acabó por cuajar en algo que describen como “patriarcado nacional”. En su nombre, arremetían contra lo que consideraban la decadencia y degeneración de Rusia a manos de una serie de enemigos percibidos, desde feministas y activistas LGBT+ hasta personas de Asia Central y el Cáucaso.

Un post del 29 de marzo de 2021 del canal de Telegram del Estado Masculino en el que se describe, con un lenguaje insultante, la necesidad del “patriarcado nacional” para evitar que las mujeres avergüencen a Rusia. El mensaje se vio después de que el canal cambiara de nombre a “Legion Masculina” en octubre de 2021. (Captura de pantalla: Bellingcat).

Este coctel de opiniones de extrema derecha no surgió de la nada. Según Tanya Lokot, investigadora cuyo trabajo se centra en el Internet en lengua rusa, el tipo de ideas que propugna Estado Masculino -misoginia, homofobia y una fuerte creencia en los roles tradicionales de género- son ya una parte “normalizada” del discurso social y político de Rusia, aunque no se expresen tan radicalmente.

“Dada la presencia de este tipo de ideas… no es sorprendente que surjan estos grupos. La sancionada misoginia del Estado ruso ha dado una bendición informal a grupos como Estado Masculino”, dijo Lokot, editor para Europa del Este en el sitio internacional de medios ciudadanos Global Voices, en una entrevista con Bellingcat.

Un post, ya borrado, del canal de Telegram del Estado Masculino fechado el 9 de enero de 2021, en el que se decía a los seguidores que “el instinto de una mujer es estar con un líder y alguien dominante, no con un igual” y “cuanto menos amamos a una mujer, más le gustamos a ella”, esta última una posible referencia a un pasaje de la novela Eugenio Onegin de Alexander Pushkin. (Captura de pantalla: Bellingcat).

En 2017 empezaron a formarse células de Estado Masculino en ciudades de toda Rusia. Una de ellas se encontraba en la ciudad de Jabárovsk -en el extremo oriente-, en la que se infiltró un informante del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB). Cuatro miembros de la célula fueron detenidos ese diciembre y finalmente condenados por cargos de extremismo. A pesar de que los medios de comunicación afirman que Pozdnyakov supervisaba el grupo y de que su nombre aparece a menudo en la investigación, nunca fue entrevistado ni interrogado oficialmente.

Durante el Mundial de Fútbol de 2018 en Rusia, Pozdnyakov publicó fotos y videos de mujeres rusas que, en su opinión y la de sus seguidores, eran “vergonzosas” por mostrarse amistosas con hombres extranjeros que habían venido a ver los partidos en el país. Estas mujeres fueron posteriormente acosadas y amenazadas, tanto en línea como fuera de ella.

Esto fue demasiado para las autoridades rusas, que acusaron a Pozdnyakov en septiembre de 2018 de incitar al odio contra las mujeres. Recibió dos años de libertad condicional, pero su veredicto fue anulado en 2019 cuando la ley bajo la que fue condenado fue parcialmente despenalizada. Él afirma haber abandonado Rusia poco después.

En julio de 2020, el Estado Masculino y su grupo de 160.000 miembros fueron prohibidos en VK por incitación a la violencia. Después, la organización trasladó sus actividades a Telegram, donde siguió creciendo una red de canales centrados en Estado Masculino y Pozdnyakov.

Un típico post del canal de Telegram de Estado Masculino del 30 de septiembre de 2021, elogia una propuesta para equiparar como extremistas a las personas LGBT, el feminismo y ser “childfree” (sin hijos). Para Estado Masculino y otros miembros de la extrema derecha, ser “childfree” no es simplemente una cuestión de elección personal, sino una postura ideológica a la que hay que oponerse. (Captura de pantalla: Bellingcat).

“Esperamos que se conviertan en nuestros fieles compañeros y que, junto a nosotros, libren una guerra informativa contra… (los) enemigos de nuestro pueblo”, escribió Estado Masculino en un post de agosto de 2021 en su canal de Telegram, celebrando la afluencia de seguidores a medida que el movimiento salía a la luz en los medios de comunicación.

“Nuestro objetivo es reunir y unir a los pueblos eslavos: rusos, ucranianos y bielorrusos, polacos y otros eslavos”, continuaba el mensaje. “Devolver el patriarcado a las familias blancas, porque sólo así las familias tendrán orden y prosperidad. Volver a los conceptos de moralidad y decencia, deshacerse de las tonterías impuestas por la basura liberal tolerante. Suprimir cualquier manifestación de la basura LGBT y otras infecciones izquierdistas en las mentes de nuestros hijos”.

La posible generalización de opiniones misóginas extremas volvió a salir a la palestra en julio de 2021, cuando activistas rusas denunciaron que un organismo del Ministerio del Interior de Rusia (MVD por sus siglas locales) “colabora activamente” con el Estado Masculino. Alegaron que los datos personales de las activistas que habían sido publicados por el grupo -lo que les llevó a ser acosadas y amenazadas-, eran idénticos a los que se veían en un informe del Ministerio del Interior.

La entonces parlamentaria Oksana Pushkina, una antigua presentadora de televisión que ha sido noticia por sus posturas pro-LGBT a pesar de representar al partido Rusia Unida de Vladimir Putin desde 2016 hasta 2021, emitió una petición formal al ministerio del Interior sobre las alegaciones de las activistas. El ministerio, legalmente obligado a responder, negó cualquier conexión de este tipo.

“Siempre que cualquier iniciativa en Rusia se hace enormemente popular, surge naturalmente la suposición de que ha sido dirigida por el gobierno. Pero estoy seguro de que Estado Masculino fue un proyecto autónomo, sin influencia desde arriba”, explica Alexander Verkhovsky, director del Centro SOVA, una ONG que vigila el nacionalismo y la xenofobia en Rusia (SOVA está designada como “agente extranjero” en Rusia). “Por supuesto, hay radicales que no son peligrosos y a veces incluso útiles para las autoridades, y hay pequeños grupos de radicales a los que podrían tolerar indefinidamente”, continuó.

El Estado Masculino no era ni lo uno ni lo otro, añadió Verkhovsky. “Se hizo demasiado popular, tenía demasiados miembros y se hablaba demasiado de él… no había forma de que fuera útil. Es posible que el gobierno actúe contra las feministas, pero no explícitamente contra las mujeres en su conjunto, eso sería una locura. El Estado Masculino era simplemente demasiado radical”.

Sea cual sea la óptica política de la prohibición, la sentencia del tribunal no sorprendió a la activista de derechos humanos. “Eran amenazas reales. (El Estado Masculino) incitaba explícitamente a la violencia y a otros delitos”, concluyó.

Telegram: El espacio (casi) seguro de Estado Masculino

Tras ser expulsado de VK en julio de 2020, Estado Masculino se hizo un nuevo hogar en Telegram, donde fundó un nuevo canal. Este canal principal, bajo el título “Estado Masculino”, tenía casi 45.000 suscriptores en octubre de 2021.

Aunque el canal se convirtió en privado en agosto de 2021, después de haber sido accesible para cualquiera -sólo se puede entrar en él con un enlace de invitación específico y no se puede buscar en Telegram-, su contenido, incluidas las publicaciones eliminadas, todavía se puede consultar y analizar utilizando sitios web de terceros como telemetr.io a partir de octubre de 2021.

Desde los 27.000 suscriptores que tenía en enero de 2021, el número de suscriptores del canal creció lentamente durante los siguientes meses, alcanzando los 29.000 en mayo. Sin embargo, durante el verano, el número de suscriptores del canal creció mucho más rápidamente, en correspondencia con la publicidad y el perfil de algunas de sus campañas de acoso. El canal alcanzó los 40.000 suscriptores en agosto, llegando a un máximo de 46.000 a principios de octubre pasado. El canal también cuenta con un chat privado que tenía casi 2.300 miembros en octubre de 2021, un chat con miles de mensajes al día.

A raíz del aumento de la cobertura mediática en Rusia de las actividades del grupo y de los esfuerzos por prohibirlo en otoño de 2021, el canal perdió más de 1.000 suscriptores, algo a lo que el canal respondió airadamente en un post, ahora borrado, en el que insultaba a los que se habían ido.

En octubre de 2021, Estado Masculino borró casi todas sus antiguas publicaciones en el canal, y las anteriores a septiembre de 2021 dejaron de estar disponibles. El canal cambió su nombre y foto de perfil varias veces en las horas posteriores a la prohibición del grupo por un juez ruso el 18 de octubre, pasando de “Poder Masculino” a “Sendero Masculino” y luego a “Legión Masculina”. Más de 1.500 suscriptores se dieron de baja en las 24 horas siguientes a la sentencia, y el canal eliminó posteriormente todas las publicaciones anteriores al 17 de octubre de 2021 (el día anterior a la sentencia).

Sin embargo, Estado Masculino es algo más que el canal oficial de Telegram que hasta entonces llevaba su nombre; un canal que Pozdnyakov negó recientemente haber gestionado. El medio de comunicación personal de Pozdnyakov, que inició en 2017, resultó ser más popular que el del movimiento que fundó.

De unos 82.000 suscriptores en enero de 2021, los seguidores de Pozdnyakov crecieron muy lentamente -sólo tenía 83.000 suscriptores en julio de 2021-, seguidos de un pico en agosto de 2021, en medio de algunas de las campañas de acoso de alto perfil de Estado Masculino.

Al igual que el canal principal del grupo, Pozdnyakov convirtió en privado su canal para sus casi 100.000 suscriptores después de que se informara de que éste sería prohibido por Apple y Google, lo que lo haría inaccesible en las aplicaciones descargadas de la App Store y Google Play Store. Su canal dejó de ser accesible en estas aplicaciones en octubre de 2021.

Ese mes, Pozdnyakov dirigió a los suscriptores a su canal de reserva; a mediados de octubre, convertido en su nuevo canal principal, tenía más de 63.000 suscriptores. A continuación, Pozdnyakov creó otro canal de reserva, que ganó 17.000 suscriptores en un sólo día.

Sin embargo, el canal original de Pozdnyakov sigue siendo accesible en las aplicaciones que no se descargan de las tiendas online de Apple o Google; para ello, Pozdyankov publicó instrucciones a sus seguidores sobre formas alternativas de descargar la aplicación de Telegram para poder seguir accediendo al canal original, un canal desde el que prometió que pronto comenzarían las “incursiones”.

El otro canal principal de Pozdnyakov es “Butylka” (Botella), otra referencia al argot ruso de Internet. Afiliado y promocionado por Pozdnyakov como uno de sus canales, el nombre de éste en el enlace público ‘butylka1488’ utiliza un conocido símbolo numérico neonazi. Iniciado en julio de 2020, en enero de 2021 el canal contaba con unos 45.000 suscriptores, que aumentaron en julio y agosto -como todos los demás canales vinculados al Estado Masculino- hasta alcanzar un pico de 60.000 suscriptores en octubre de 2021.

Otro canal de Telegram más pequeño vinculado a Pozdnyakov y al Estado Masculino es “NAP” -que significa “Nacionalismo y Patriarcado”- con 9.100 suscriptores a partir de octubre de 2021 tras ser fundado en octubre de 2020. Poznyakov también dirige un canal personal centrado en el fitness que tenía aproximadamente 32.000 suscriptores en octubre de 2021.

Una lectura de estos diversos canales de Telegram es un descenso a los más oscuros recovecos de la Internet en lengua rusa. Un post tras otro está cargado de insultos: contra las mujeres, contra las personas LGBT, contra los miembros de grupos minoritarios y contra cualquiera que sea percibido como enemigo del grupo. Los miembros de Estado Masculino utilizan epítetos racistas y discursos de odio contra cualquiera que perciban como no blanco. Las personas del Cáucaso y Asia Central, así como las de origen africano, son objeto de calumnias especialmente viles. A pesar de que el Estado Masculino habla de “unidad eslava”, ni siquiera los ucranianos se libran del odio. Tampoco es difícil encontrar mensajes abiertamente antisemitas en sus canales y chats.

Sin embargo, las actividades de Estado Masculino en Telegram durante septiembre y octubre de 2021 sugieren que el grupo está preocupado por su futuro, y puede haber previsto su eventual designación como grupo extremista. Como se mencionó anteriormente, la organización comenzó a eliminar las publicaciones más antiguas en su canal de Telegram en octubre de 2021, ya que Pozdnyakov hizo privado su canal, que antes era público, e instó a los suscriptores a acudir a su canal de reserva.

En un post de octubre de 2021 -ya borrado- en el canal de Telegram de Estado Masculino se decía a los suscriptores que “el riesgo de ser bloqueado es muy significativo”, y que el nombre y el avatar del canal cambiarían pronto, pero que “el contenido del canal permanecerá sin cambios.” El propio Pozdnyakov ha intentado incluso distanciarse de Estado Masculino, afirmando que no dirige el grupo desde hace más de un año. Aun así, Pozdnyakov publicó a sus seguidores en octubre de 2021 que debían “bajar el ritmo de las incursiones durante un mes para que todo el revuelo se calmara un poco”, al tiempo que se comprometía a encontrar una fuente de financiación para el grupo.

El jefe de Telegram, Pavel Durov, se negó a prohibir el canal de Pozdnyakov el mes pasado, al no ver motivos legales claros para hacerlo. Sin embargo, Durov consideró oportuno prohibir semanas antes algunos bots de Telegram, incluido el bot “Voto Inteligente” utilizado por el movimiento del político opositor encarcelado Alexey Navalny. Durov afirmó que se vio obligado a hacerlo por Apple y Google, que anteriormente habían accedido de forma controvertida a las demandas rusas de prohibir la aplicación Voto Inteligente en sus tiendas.

Los tres canales mencionados -el canal principal de Estado Masculino, el canal personal de Pozdnyakov y “Butylka”- fueron específicamente nombrados y prohibidos en Rusia por la decisión judicial del 18 de octubre. Sin embargo, en el momento de la publicación de este artículo, estos canales siguen siendo accesibles en Telegram.

La empresa no ha respondido a la solicitud de comentarios de Bellingcat por correo electrónico.

Un mundo, en línea o fuera de línea


La amenaza de violencia por parte de los miembros de Estado Masculino no es sólo hipotética. En agosto de 2020, una bloguera fue atacada en la calle, con un puñetazo en la cara por un hombre que dijo que se lo merecía por publicar “videos lascivos”. Después, Pozdnyakov señaló que el atacante era un suscriptor de su canal de Telegram

Cuando la popular cadena rusa de sushi Yobidoyobi publicó en agosto de 2021 anuncios en los que aparecían modelos negros, Pozdnyakov instó a sus seguidores a tomar medidas. Utilizando el lenguaje en línea de los paréntesis antisemitas de eco ((( ))) para referirse a la empresa y a su aparente “pequeña agenda”, instó a los miembros a atacar a Yobidoyobi, incluyendo la realización de pedidos falsos, y exigió que se disculpara y retirara los anuncios. Se profirieron amenazas contra el propietario de la empresa e incluso contra las modelos que aparecían en el anuncio después de que Pozdnyakov publicara sus datos de contacto; el sitio web de la empresa también fue pirateado. Finalmente, Yobidoyobi cedió y se disculpó por “ofender al público” con su publicación.

El Estado Masculino dirigió entonces su atención a otra cadena de sushi, Tanuki, que había expresado su apoyo a Yobidoyobi. Además de un aluvión de acoso, amenazas e intentos de retirar el sitio web de la cadena, los restaurantes de Tanuki en Moscú fueron incluso objeto de amenazas de bomba, de las que Pozdnyakov trató de distanciarse. La cadena, sin embargo, se mostró desafiante, publicando en Instagram que “representantes de diferentes religiones, nacionalidades, razas y orientaciones” seguirían apareciendo en sus anuncios.

Alyona Shvets, una de las cantantes más populares de Rusia, también se encontró en el punto de mira de Pozdnyakov y Estado Masculino. Afirmando que había “propaganda LGBT” en la música de Shvets, en junio de 2021 Pozdnyakov instó a sus seguidores a denunciar a la cantante ante el departamento del Ministerio del Interior ruso responsable de la lucha contra el extremismo, el mismo departamento al que los activistas han acusado de colaborar con Estado Masculino. Dirigió a sus seguidores para que intentaran cancelar el próximo concierto de Shvets en la ciudad de Astracán. Tuvieron éxito.

Además de Shvets, hay numerosos relatos de mujeres rusas que han sido acosadas, intimidadas y amenazadas por el Estado Masculino. En 2020, varias de ellas que habían sido blanco de Pozdnyakov y compañía hablaron con un periodista ruso sobre sus experiencias.

“Al principio no me importaba”, dijo una mujer a Anton Danilov, de Wonderzine, bajo condición de anonimato. “Pero luego descubrí que Pozdnyakov anima a los suscriptores a desconectarse y buscar víctimas en la vida real. Y entonces me dio miedo. Da miedo cuando no sabes lo que esta gente está dispuesta a hacer para complacer a Pozdnyakov”.

Lo que experimentan las víctimas de acoso a manos de Estado Masculino y grupos similares no puede minimizarse como algo “sólo” online, advierten los expertos. “No hay un interruptor que se active cuando el acoso en línea se extiende fuera de la red”, dijo a Bellingcat Nina Jankowicz, investigadora y Global Fellow enfocada en Rusia y Europa del Este en el Wilson Center y autora de un próximo libro sobre la misoginia en línea.

“El acoso y el abuso en línea tienen como objetivo mantener a las mujeres fuera de internet y evitar que participen en el discurso público”, dijo Jankowicz.

También hay varias referencias a actos pasados de terrorismo misógino que se pueden encontrar en los canales de Telegram asociados a Estado Masculino.

“Perdonen los errores, he tenido 15 minutos para escribir esto”, comienza un incoherente post de junio de 2020 en el canal de Telegram de Pozdnyakov.

“Me considero un erudito racional que se ha visto obligado a realizar actos extremos”, afirma unos párrafos después. “¿Por qué perseverar en la existencia si sólo es para complacer al gobierno? (…) las feministas siempre me han enfurecido (….) son tan oportunistas que no dejan de aprovecharse de los conocimientos acumulados por los hombres a través de los tiempos. Siempre intentan tergiversarlos cada vez que pueden”.

Este texto, como Pozdnyakov señala brevemente al final, es una traducción de la nota de suicidio del autor de uno de los actos de terror misógino más infames del mundo: la masacre de la École Polytechnique en Montreal, Canadá, en 1989. Un joven lleno de odio se dirigió a las mujeres, asesinando a 14 de ellas, afirmando durante su masacre que estaba “luchando contra el feminismo”.

Las investigaciones sugieren que las actitudes misóginas están asociadas al apoyo al extremismo violento. El odio misógino, en particular de los hombres incel (célibes involuntarios) que culpan a las mujeres de su falta de éxito social y satisfacción sexual, ha sido un factor de motivación en varios ataques violentos en los últimos años. Desde el tiroteo de Isla Vista de 2014, en el que murieron seis personas, hasta el ataque con un camión en Toronto (Canadá) en 2018, que se cobró 10 vidas, y el ataque de agosto de 2021 en Plymouth (Inglaterra), en el que murieron cinco personas, el odio misógino está en el centro de varios actos de violencia y terror.

Pozdnyakov no parece haber hecho nunca un llamamiento explícito a este tipo de violencia, aunque, como en el ejemplo anterior, parece estar encantado de aludir a ella. Ha terminado sus mensajes con un vago “a trabajar, hermanos”. Bellingcat ha podido identificar casi 70 usos de esta frase por parte de Pozdnyakov en sus canales personales de Telegram, que ha utilizado tras compartir los datos de contacto o los perfiles de aquellos a los que quiere que sus seguidores acosen.

Esta frase en particular se utilizó originalmente en la cultura rusa de Internet como expresión de apoyo a la policía antidisturbios rusa durante las dispersiones violentas en las protestas. Ha sido utilizada por varias figuras progubernamentales destacadas en este contexto, como Simonyan, de RT, y el gobernador de la región de Stavropol, Vladimir Vladimirov.

Además, en un post de agosto de 2021 en respuesta al mencionado ataque de Plymouth, Pozdnyakov ofreció una explicación comprensiva de lo que predijo que sería un próximo aumento del terrorismo incel.

“El terrorismo incel no hará más que ganar impulso”, escribió Pozdnyakov, argumentando que los ataques son inevitables en un futuro próximo en Rusia. De ello culpa al feminismo, a las políticas de izquierda que “oprimen” a los hombres blancos heterosexuales, e incluso a la supuesta disminución de los niveles de testosterona y a lo que él llama “vaginocapitalismo y matriarcado”.

El futuro


Los grupos como Estado Masculino no son exclusivos de Rusia. A principios de 2021 se cerró un grupo similar en Macedonia del Norte y Serbia después de que numerosas mujeres fueran objeto de acoso y abuso tras compartir fotos e información. Otro grupo de Telegram, éste con unos 36.000 miembros en la antigua Yugoslavia, fue cerrado en marzo de 2021.

A pesar de afirmar que ya no tiene nada que ver con Estado Masculino, Pozdyakov sigue siendo considerado el líder del movimiento. Los medios de comunicación rusos han afirmado que Pozdnyakov tiene su base en Polonia, Alemania y, en agosto de 2021, afirmó que se encontraba en el norte de Chipre, la parte escindida de la isla cuya independencia de facto sólo es reconocida por Turquía.

Sin embargo, en el pasado ha estado más que dispuesto a mentir sobre su ubicación, admitiendo en septiembre de 2021 que su afirmación de haber sido detenido en la frontera con Azerbaiyán era una completa invención. En junio de 2020, Pozdnyakov incluso fingió su propia muerte como parte de lo que admitió que era un truco publicitario.

Pozdnyakov no estuvo interesado en hablar con Bellingcat. “Con una pregunta como esa, puedes seguir tu camino”, respondió menos de diez minutos después de que nos pusiéramos en contacto con él a través de Telegram con una breve lista de preguntas. El fundador de Estado Masculino se enfadó al ser preguntado por su post de 2020 sobre el tirador de la École Polytechnique.

“¿Qué significa prohibir una organización, cuando no existe ninguna organización en sí? ¿Cuando no hay una oficina o una cuenta bancaria que se pueda cerrar?”, se preguntó Verkhovsky, de SOVA, quien, no obstante, cree que el temor a ser perseguido por las estrictas leyes antiextremistas rusas podría desanimar seriamente a sus miembros a la hora de intentar continuar con Estado Masculino.

Pero las creencias del grupo, advierte, seguirán vivas.

“El Estado Masculino probablemente morirá lentamente. Pero son ideas populares, y hay instrumentos eficaces y probados para difundirlas”, continúa Verkhovsky. “No hace falta mucho para montar un canal de Telegram, cualquiera puede hacerlo. No hace falta ser Pozdnyakov”.

(Traducción: Marco Appel / Underground Periodismo Internacional).

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