En Nigeria: alerta (otra vez) por narco mexicano

Nigeria se ha convertido, con ayuda del narcotráfico mexicano, en una potencia productora de metanfetaminas que han arrasado con la salud mental de muchos jóvenes del país, y que se venden en los codiciados mercados de Asia Oriental, Oceanía y el sur de África. A finales de noviembre pasado, legisladores de ese país exhortaron a la agencia nacional antidrogas a hacer mucho más contra los laboratorios ilegales que producen ese adictivo neuroestimulante, ya que, de no hacerlo, en una década Nigeria será un “país de zombis”.

Enero  9 / 22


BRUSELAS, Bélgica.- El pasado 25 de noviembre, la Cámara de Representantes de Nigeria exhortó a la Agencia Nacional Antidrogas (NDLEA, por sus siglas en inglés) a redoblar urgentemente la lucha contra la proliferación de laboratorios clandestinos que elaboran metanfetamina cristalina.  detrás de cuya rápida expansión se encuentran los cárteles mexicanos del narcotráfico.

Las investigaciones de la NDLEA arrojan que, desde 2016, grupos locales del crimen organizado reciben el apoyo técnico de especialistas mexicanos para producir masivamente -y con mayor calidad- metanfetamina cristalina, ice o crystal meth, una droga popularmente conocida entre la juventud de ese país africano como Mkpuru Mmiri, que se puede traducir como “semilla de agua”.

Datos oficiales -recogidos el 21 de noviembre por el diario nigeriano Vanguard News- refieren que la agencia antidrogas localizó y destruyó “al menos” 18 laboratorios de producción ilícita desde 2012, y que decomisó “significativas” cantidades de metanfetamina cristalina desde que lanzó la campaña “Acción Ofensiva” a principios de 2021. En total, entre enero y noviembre fueron incautadas 3 mil toneladas de drogas ilícitas y capturados 5 mil 579 narcotraficantes.

“Desde 1990 la producción de crystal meth ha sido secuestrada por los narcotraficantes mexicanos, que instalan laboratorios en Nigeria desde 2016 para producir Mkpuru Mmiri”, señaló el legislador Henry Nwawuba en una “moción de urgente importancia pública” que presentó -y a la que dio lectura- el 25 de noviembre durante una sesión plenaria de la Cámara de Representantes.

Nwawuba, un empresario de 52 años, representa a la circunscripción federal de Mbaitoli/Ikeduru, ubicada en el estado de Imo, en la parte sureste del país, una región en donde el consumo de ese estimulante poderoso y altamente adictivo está particularmente arrasando con la salud mental de los jóvenes. En los estados más afectados como el suyo -dijo Nwawuba citando informes de la NDLEA- tres de cada cuatro consumidores de dicha droga están atrapados en ella y requieren atención médica especializada. Acusó que con el ingreso de los cárteles mexicanos al mercado, el acceso y la disponibilidad de la metanfetamina cristalina ya no tienen límites.

Este reportero envió una solicitud de entrevista al legislador Nwawuba, que hasta el cierre de esta edición -el 6 de enero- no había sido respondida.

Lynda Ikpeazu, legisladora del estado de Anambra, vecino al de Imo, aseguró -en el debate que tuvo lugar posteriormente en esa cámara baja- que las consecuencias del consumo intensivo de ice serían catastróficas en pocos años. Expresó : “Parece una broma, pero en realidad es muy grave y está matando a mucha gente. En los próximos 10 años, si no lo detenemos, vamos a tener una sociedad zombi. En mi circunscripción, se pueden ver niños de 11 años consumiendo metanfetamina. ¿Qué tipo de futuro esperamos que tengan estos jóvenes? Vamos a tener una sociedad dopada, una sociedad zombi”.

Tras el intercambio de opiniones sobre la moción, la Cámara de Representantes instó formalmente a la NDLEA a lanzar una “explosiva y feroz” campaña de redadas contra los laboratorios de metanfetaminas. Más aún: exigió al gobierno del presidente Muhammadu Buhai el desarrollo de una nueva política nacional que detenga la producción de metanfetaminas y arrecie el combate en general del tráfico de estupefacientes, según la información que publicó el periódico Premium Times ese día.

El Comité sobre Drogas y Narcóticos de la Cámara de Representantes anunció el pasado 4 de noviembre que implementará una reforma a las leyes nacionales en la materia. Su propósito es que los traficantes de droga que sean detenidos no cuenten más con el derecho a pagar una multa para evitar la prisión, además de que sus bienes, provengan o no de actividades ilícitas, sean confiscados automáticamente. De igual manera, los legisladores prevén inyectar más recursos al presupuesto de la NDLEA, la cual -argumenta el comité- no dispone de suficiente personal, equipo y financiamiento para embarcarse en el combate que se le reclama contra el crimen organizado.



Mexican meth

Nigeria ha estado involucrada desde hace muchas décadas en el tráfico de cocaína con destino a Europa y el sur de África, y de heroína a Estados Unidos. Sin embargo, fue durante los años 2000 que los narcotraficantes latinoamericanos de cocaína -incluidos los mexicanos- comenzaron a usar a Nigeria y otros países de África Occidental como una ruta de tránsito al mercado europeo. Un informe de 2013 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés) reporta que por esa región llegaron a circular hasta 47 toneladas de polvo blanco en 2007.

Ese flujo progresivo no duró mucho tiempo. Disminuyó con cierta rapidez una vez que llamó la atención de las fuerzas policiacas internacionales, que acrecentaron considerablemente la vigilancia de esa nueva ruta, refiere el citado informe de la ONU. A ello hay que sumar la inestabilidad política, social y económica de esa zona de África que -según la misma fuente- pudo haber “interrumpido los canales de corrupción que facilitaban el tráfico”.

Como referencia, en el Índice de percepción de la corrupción 2020 que realiza Transparencia Internacional entre 179 países, Nigeria (en el lugar 149) está peor ubicado que México (en el 124).

De esa forma, la ONU reportó en 2013 un bajón de circulante de cocaína -a 18 toneladas- en la región occidental de África. Y en 2019, un reporte de riesgos elaborado por Europol y el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT) confirmó “el declive” de ese tráfico específicamente en Nigeria, cuyos grupos encargados de ello -agregó el documento- han sido además reemplazados por bandas provenientes de Los Balcanes occidentales y el norte de África. Lo anterior no significa que los nigerianos no sigan traficando la droga activamente: entre 2018 y 2020, las policías europeas arrestaron en diversos decomisos de cocaína a nada menos que 157 ciudadanos de ese país africano. Sólo fueron superados en número por narcotraficantes colombianos (168), brasileños (257) y albaneses (266).

Un hecho es que los narcotraficantes nigerianos se enfocaron desde hace aproximadamente una década al boyante negocio de la metanfetamina. Decidieron ya no traficarla como intermediarios de grupos criminales extranjeros y comenzaron a producir la droga ellos mismos. Fue bajo esa lógica que contactaron a cárteles mexicanos y bolivianos, que habían desarrollado métodos químicos para fabricar cantidades más grandes y de mayor pureza de metanfetamina, y los contrataron como “asesores técnicos”, de acuerdo con un reporte de marzo pasado del Global Initiative against Transnational Organized Crime, una organización asentada en Ginebra, Suiza.

Señales inequívocas de que una industria de metanfetamina se había enquistado en Nigeria fueron, primero, el descubrimiento en ese país del primer laboratorio clandestino fuera de Sudáfrica en 2011 y, al año siguiente, el desmantelamiento de otro en cuyo funcionamiento participaban cuatro bolivianos.

El gran salto en la producción de la droga fue la llegada de los “socios mexicanos”. El 13 de marzo de 2016, la NDLEA anunció que había identificado y destruido un “súper laboratorio” con capacidad para obtener la impresionante cantidad de cuatro toneladas por semana de un tipo de metanfetamina extremadamente pura en forma de cristales.

Mexicanos y nigerianos arrestados en el laboratorio de Asaba en 2016 – naijagists.com

La instalación -en la que la policía incautó 1.5 kilos de metanfetamina ya preparada, 750 litros de la misma droga, diversos químicos y utensilios- estaba ubicada en Asaba, una ciudad en el estado sureño de Delta (en la misma región de donde proviene el legislador Nwawuba). Aquella ocasión fueron arrestados en el lugar cuatro mexicanos provenientes de Sinaloa, quienes habían sido contratados por una red local de traficantes como “expertos técnicos”. Dos de ellos -José Bruno Cervantes Madrid y Pastiano Rivas Ruiz- habían llegado en febrero para llevar a cabo una “prueba de producción”, que resultó exitosa. Debido a que se duplicó el volumen para el segundo “ciclo” de fabricación, se integraron Cristóbal Castillo Barraza y Pedro Partida González.

La mexican meth, como se le empezó a conocer entre los consumidores, estaba -y está- destinada para el suministro de los mercados del sureste asiático, en donde un kilo puede alcanzar en Japón un precio al mayoreo de 150 mil dólares. En Nigeria, en una ciudad como Lagos, se vende a 3 mil 500 dólares, un monto que representa de igual forma una fortuna en la empobrecida economía del país, donde el salario mínimo es de poco más de mil pesos mensuales. Esta novedosa metanfetamina de técnica mexicana entró a los circuitos de distribución del narcotráfico regional y se expandió de tal forma que llegó a imponerse en los mercados de Sudáfrica y los países vecinos.

Tal fue su penetración que se convirtió en la variedad preferida en las urbes sudafricanas más pobladas, Johannesburgo y Ciudad del Cabo, señala el mencionado reporte suizo, el cual revela que -según distribuidores de ese país a quienes tuvo acceso- la mexican meth ya circulaba en el país unos tres años antes de que fuera descubierto el famoso “súper laboratorio” de Asaba.

Para meter la droga a Sudáfrica y otros países de la región, los traficantes de Nigeria disponen de muchas opciones. Lo hacen por ruta marítima o terrestre a través de Angola o utilizando el llamado corredor trans-Kalahari: una autopista que conecta directamente el puerto Walvis Bay, en Namibia, con la ciudad sudafricana de Pretoria, pasando por Botsuana. O lo hacen vía aérea desde los aeropuertos internacionales de Lubumbashi (República Democrática del Congo), Nairobi (Kenia), Luanda (Angola), Windhoek (Namibia) y Maputo (Mozambique). 

Producción propia

Posterior al desmantelamiento en 2016 del laboratorio clandestino en Asaba, el entonces jefe ejecutivo de la agencia antidrogas, el coronel Muhammad Mustapha Abdallah, advirtió a la prensa que la metanfetamina producida en Nigeria -con métodos de narcotraficantes latinoamericanos- ya había escalado a niveles competitivos en los mercados de Asia y sur de África.

Más de dos años después, a finales de 2018 -cuando también comenzaron a descubrirse en Holanda y Bélgica laboratorios de crystal meth “cocinada” por mexicanos-, un alto comandante de la NDLEA en el estado de Imo, Kayode Raji, aseguró a la agencia francesa AFP que, “de no tomarse medidas decisivas” contra la producción de ese peligroso neuroestimulante, la situación se volvería “incontrolable”. Otros funcionarios de la agencia observaban ya la posible conformación de un “narco-Estado”. Tal como lo advirtieron Nwawuba y otros legisladores en la Cámara de Representantes el pasado 25 de noviembre.

La pregunta es qué tanta presencia mantienen los cárteles mexicanos en Nigeria. En sus declaraciones a la agencia francesa, el comandante Raji explicó que, en años anteriores, detrás de cada laboratorio ilegal había mexicanos o bolivianos. Pero que dejó de ser así. Los traficantes nigerianos -dijo- habían aprendido a reproducir los procedimientos químicos de sus socios latinoamericanos, y más todavía: según Raji, habían logrado hacerlo mejor.

No obstante, la investigación suiza del Global Initiative against Transnational Organized Crime, realizada por el experto Jason Eligh, plantea otro panorama. El reporte -de 2020- afirma que en ese país africano se ha instalado lo que llama “un modelo de franquicia mexicano-nigeriano de metanfetamina”, el cual ha resultado en la producción de esa droga “a gran escala” en territorio nigeriano, pero también “en uno o más países vecinos de África Occidental”.

Muestras de mexican meth disponibles en Sudáfrica – informe GITOC

Señala: “A medida que las mafias de la metanfetamina se mueven para acortar sus cadenas de suministro y ampliar su alcance en el mercado, parece que Nigeria se ha consolidado como un punto de apoyo en África Occidental para que los cárteles mexicanos la utilicen como base de producción y suministro para los mercados de Asia Oriental y Australia”. El documento agrega que, dada la deficiente aplicación de la ley en el país (hay pocos decomisos, por ejemplo), es “poco probable” que a corto plazo se interrumpa su producción.

Y hay peores noticias. Los laboratorios nigerianos han conseguido reducir más recientemente la necesidad de precursores muy controlados -como efedrina o pseudoefedrina- para efectuar la síntesis de la droga. En su lugar están echando mano de sustancias que no están catalogadas y que escapan a la vigilancia de las autoridades (como el cianuro de sodio o de bencilo). En 2018, un reporte del gobierno estadounidense afirmó que Nigeria importaba, cada año, ocho toneladas de efedrina, principalmente china. De éstas, la industria farmacéutica local requería menos de una tonelada (770 kilos) para fabricar medicamentos descongestionantes de las vías respiratorias. El resto se utiliza con fines ilegales.

Existe un aspecto que puede aprovechar el narcotráfico mexicano de la relación con sus pares nigerianos. Y es que el reporte suizo hace hincapié en una “presencia bien establecida y fuertemente interconectada en los mercados de la droga del sur de África” -cocaína, heroína y metanfetamina- por parte de los cárteles nigerianos, que permite una distribución y suministro “muy lucrativo y fácilmente explotable” gracias, precisamente, a su “modelo de producción industrial” basado en África Occidental. Para especialistas internacionales en materia de crimen organizado, como Glen Prichard, jefe del Programa Global de la ONUDC, Nigeria está siguiendo el mismo camino que México.

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Marco Appel
Marco Appel
Desde 2001 ha sido corresponsal en Bruselas de medios mexicanos como Milenio, Grupo Expansión o los desaparecidos Diario Monitor y El Independiente. Entre 2005 y agosto de 2020 fue el corresponsal de la revista Proceso. Fue becario en Bruselas del Programa de Visitantes de la Comisión Europea y, en Berlín, del Programa Internacional de Periodistas. Es coautor de los libros Drogas libres, libres de drogas (México-España, 2012) y de Epidemia Ultra (Berlín, 2019).
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