“Engaño, coerción y explotación”: informe alemán sobre cubanos en el frente ruso

La investigación de la Fundación Friedrich Naumann detalla contratos abusivos, reclutamiento encubierto y evidencias de posible complicidad estatal en el envío de ciudadanos cubanos a la guerra en Ucrania.
Mercenarios cubanos en Ucrania. Foto: Especial

Un nuevo informe presentado el 26 de noviembre pasado por la fundación alemana Friedrich Naumann (FNF), en alianza con la asociación cubana Ciudadanía y Libertad, revela lo que califica como “una operación masiva de reclutamiento de combatientes cubanos para Rusia” en el conflicto en Ucrania.

Según el documento, de 21 páginas, fuentes de inteligencia ucraniana y múltiples datos recabados permiten estimar que entre 5.000 y 25.000 cubanos estarían combatiendo del lado ruso, situando a Cuba como “uno de los principales proveedores de combatientes extranjeros para Rusia”.

“La evidencia documenta el engaño sistemático en el reclutamiento, coerción mediante contratos que no pueden romperse bajo amenaza de prisión, y explotación al enviar reclutas a zonas de combate sin la preparación adecuada.”

El informe, titulado Cuba en la guerra de Ucrania: Evidencia de reclutamiento masivo de combatientes para Rusia, advierte que estas tres condiciones –engaño, coerción y explotación– cumplen con los criterios reconocidos internacionalmente para calificar el hecho como “una operación de tráfico de personas a gran escala con fines bélicos“.

Promesas, contratos y envío al frente

De acuerdo con el reporte, gran parte de los reclutas, el 60% del total, fueron atraídos bajo la promesa de empleo civil -por ejemplo en construcción– y con salarios muy superiores a los estándares de la isla (el 40% restante fue reclutamiento de personal militar y de inteligencia, del que se hablará más adelante).

Una vez en Rusia, muchos firmaron contratos redactados en ruso (idioma que desconocían) con cláusulas que impiden la rescisión sin consecuencias penales.

“Miles de jóvenes cubanos han muerto en una guerra que no es la nuestra. Fueron engañados, explotados y usados como material desechable cuando podrían estar luchando por la libertad de Cuba”.

Así lo resume la autora del informe, Carolina Barrero, señalando la dimensión humana del hallazgo: personas vulnerables, muchas veces atraídas por la crisis económica, que terminan arrojadas a un conflicto sangriento, sin protección alguna.

La investigación detalla el modus operandi del reclutamiento. A diferencia de los mercenarios tradicionales de alto perfil, el perfil del combatiente cubano promedio descrito en el reporte es el de un hombre joven, a menudo proveniente de estratos económicos bajos, impulsado por la desesperación económica que azota a la isla.

Las ofertas circulan abiertamente en redes sociales como Facebook y WhatsApp, prometiendo salarios que oscilan entre los 2.000 y 2.500 dólares mensuales -una fortuna comparada con el salario promedio en Cuba de 17 dólares-, además de bonos por firma y, lo más codiciado: la promesa de ciudadanía rusa y pasaportes para los familiares.

El reporte también documenta la participación de funcionarios -al menos de rango militar- en la logística del reclutamiento, lo que sugiere una complicidad estructural.

Portada del reporte. Fundación Friedrich Nauman (HAZ CLIC EN LA PORTADA PARA IR AL INFORME)

Movilización masiva

Además de la estimación de 5.000–25.000 combatientes, el informe cita datos de inteligencia ucraniana que ya identificaron 1.076 nacionales cubanos presentes en Ucrania como parte de las fuerzas rusas, con decenas de muertos o desaparecidos.

El contraste entre las promesas iniciales y la realidad del frente -guerra, combates intensos, riesgo de muerte- convierte la operación en una grave violación de derechos humanos.

El informe advierte que los reclutas fueron colocados en combate con una “mínima preparación” de dos semanas de entrenamiento y expuestos a “altísimos riesgos de muerte”, lo que evidencia el carácter explotador del esquema.

El informe asegura que la expectativa de vida de los cubanos es de entre 140 y 150 días después de firmar el contrato.

Negación oficial

Aunque el gobierno cubano ha negado cualquier implicación, el informe sostiene que -por la escala, logística e implicación de agentes diplomáticos o militares en la operación- resulta altamente improbable que esto ocurriera sin consentimiento o complicidad estatal.

La investigación documenta la participación en la red de reclutamiento de la coronel Mónica Millán Gómez, agregada militar en la embajada cubana en Moscú, así como la existencia de vuelos directos desde la isla facilitados por el régimen de La Habana.

El informe alerta sobre dos dimensiones: la humanitaria, tratándose de jóvenes cubanos enviados a una guerra extranjera -bajo engaño o coerción-, con riesgo real de muerte o desaparición, y sin garantías de retorno. Y por otro lado, la dimensión política y de seguridad internacional, ya que si Cuba participa o tolera este tipo de reclutamiento, su implicación podría reconfigurar su papel geopolítico y generar consecuencias en sus relaciones diplomáticas con Europa, América y otros actores globales.

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