Los cárteles mexicanos ya operan en Polonia y Europa Central

En lugar de traficar con drogas, los cárteles envían a “cocineros” para que las fabriquen en laboratorios ocultos en pueblos de las regiones polacas de Pomerania o Podlaskie.

Por Szymon Opryszek


VARSOVIA.- Los lugareños se ríen al recordar aquella vez en que la anciana ahuyentó a los narcotraficantes. Un grupo de hombres mexicanos rondaba por los alrededores de la tienda de comestibles de Orla, un pueblo de la región de Podlaskie, en el noreste de Polonia, cuando ella empezó a hacerles preguntas. ¿De dónde son? ¿Por qué vinieron aquí? ¿Dónde trabajan? Pero ellos no hablaban ni una palabra de polaco.

En Orla, una iglesia católica, una ortodoxa y una sinagoga se encuentran una al lado de la otra, como recuerdo de las tradiciones multiculturales de esta antigua pequeña ciudad. Aun así, cualquier forastero llama la atención. “Bienvenidos a nuestra tierra”, anima el municipio en su sitio web. Pero desde que estalló la crisis migratoria en la frontera con Bielorrusia (a solo 40 kilómetros en línea recta), la zona ha sido patrullada por el ejército y la policía.

Pero con los narcos no hizo falta el ejército: en cuanto la abuela entabló conversación con ellos, huyeron presas del pánico.

El grupo de cuatro mexicanos se había instalado en una casa al final del pueblo, en la carretera hacia Nurzec. Cerca de la “ktoresie”, como explicó la anciana —así es como los lugareños llaman al antiguo cementerio judío—. Allí sobresalen de la hierba algunas lápidas dañadas. Al otro lado de la calle Polna, una hilera de altos árboles de tuya esconde una casa grande que se puede alquilar en Airbnb. Vienen grupos de turistas, familias con niños, entusiastas del yoga. “¿Pero mexicanos?”, dice un hombre que empuja su bicicleta por el medio de la calle, sin poder creerlo del todo. “La gente empezó a hablar de inmediato: que eran migrantes o gays de vacaciones”.

El fiscal local, Grzegorz Giedrys, se pregunta si “pensaron que era el fin de Europa y que lograrían esconderse. Pero esto es [Podlaskie], donde todos se conocen. En pocos días, todo el pueblo sabía de ellos”.

“Al principio pensé que estaban destilando alcohol ilegal, porque ese es el delito más común aquí”, dice el jefe del pueblo, Marek Chmielewski. “¿Pero un laboratorio? ¿Drogas? ¿Un cártel mexicano? Orla nunca había visto nada parecido”.

📷La Oficina Central de Investigación de Polonia (CBŚP) desmanteló un laboratorio de metanfetamina en el condado de Świecie el 4 de septiembre de 2025. Se detuvo a tres hombres, entre ellos ciudadanos mexicanos vinculados a un cártel norteamericano. Foto: Oficina Central de Investigación de Polonia.

Una receta para fabricar metanfetamina

El cártel de Sinaloa tiene bases en todos los continentes, excepto en la Antártida. Tarde o temprano, era inevitable que llegara a Polonia.

Durante años, los mexicanos han estado introduciendo cocaína de contrabando en Europa, y cada año se vuelven más creativos: no solo en contenedores de plátanos, sino también en barcos que transportan ganado enfermo, en envíos de ropa empapada de drogas o en submarinos especialmente modificados. La mayoría de las drogas ingresan a través de los principales puertos de Hamburgo, Róterdam o Amberes. Solo se inspecciona el 2 % de los contenedores, por lo que el riesgo de ser interceptados es bajo. Recientemente han surgido nuevas tendencias: la cocaína también fluye a través de rutas africanas hacia puertos de Italia, España y los Balcanes. Según el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, con sede en Lisboa, está creciendo el papel de los aviones privados que transportan mercancías directamente desde Sudamérica y el Caribe.

El negocio es estable: en Europa, un kilogramo de cocaína cuesta el doble que en Estados Unidos, alrededor de 39 000 euros, y el número de consumidores habituales sigue aumentando; hoy en día hay más de 6 millones de usuarios, el doble que hace dos décadas. Se estima que el mercado genera 11 600 millones de euros al año.

“El mercado está saturado, la competencia aumenta y, como resultado, la violencia va en aumento, lo cual se puede ver en las calles de las ciudades belgas y francesas”, afirma un investigador alemán que prefirió permanecer en el anonimato. “Ahora imagina que eres un responsable de la toma de decisiones en un cartel. ¿Qué haces? Sencillo: introduces un producto nuevo y ‘mejor’ y buscas nuevos mercados”.

El “nuevo” producto —aunque no es del todo nuevo— es la metanfetamina (conocida en Polonia con el nombre callejero de “meta”). En 2023, los Estados miembros de la UE informaron de 9800 incautaciones que sumaron un total de 1,8 toneladas. Un año después, se confiscó en Róterdam un solo cargamento de casi el doble de ese volumen. En solo un año, las incautaciones de precursores clave aumentaron de 352 kilogramos en 2022 a casi 8 toneladas.

Hasta ahora, la mayor parte de la metanfetamina en Europa Central provenía de Afganistán (después de que los talibanes prohibieran el cultivo de opio, la producción se disparó) y de “laboratorios de garaje” en la República Checa, a menudo establecidos por bandas vietnamitas, según el experto en drogas Jindrich Voboril. En los mercados polacos, por lo tanto, se podía comprar metanfetamina afgana o metanfetamina producida localmente en la región fronteriza entre Polonia, la República Checa y Alemania.

“Y de repente aparecieron los mexicanos en Europa. La metanfetamina que producen se basa en precursores fácilmente disponibles y es extremadamente potente, lo que la hace muy atractiva”, dice Vanda Felbab-Brown, experta estadounidense en crimen organizado internacional.

Ella explica que el cártel de Sinaloa tiene algo de lo que carecen los grupos criminales locales: conocimientos técnicos y cocineros, como se llama a los químicos en México. Solo entre 2019 y 2020, se detuvo en Europa a unos 20 cocineros, que habían traído al continente sofisticadas técnicas de producción de metanfetamina. Como resultado, los precios minoristas de la metanfetamina han bajado de manera constante, mientras que la pureza promedio ha aumentado un 16 por ciento en la última década.

Laurent Laniel, director de la Oficina de Delincuencia, Precursores y Consumo de Drogas de la Agencia de la Unión Europea para las Drogas y las Adicciones (EUDA), admite que el mayor cambio que los grupos mexicanos han introducido en los mercados europeos es el uso de un método innovador para reciclar los subproductos.

“Tradicionalmente, la síntesis de metanfetamina produce dos formas de la molécula: la D-metanfetamina (la droga deseada) y la L-metanfetamina (el desecho)”, explica Laniel. “Anteriormente, los productores europeos desechaban la forma L por considerarla inservible. Los químicos mexicanos han desarrollado un proceso que permite reciclar la forma L en una mezcla de la que se puede recuperar la forma D. Gracias a este proceso, los productores pueden duplicar la cantidad de droga obtenida a partir de la misma cantidad de precursores. Esto es crucial, ya que los precursores son sustancias controladas y difíciles de obtener”.

Estos precursores proceden principalmente de China. Con frecuencia se envían como los llamados “subsidios”. Estos “precursores camuflados” (es decir, sustancias que no figuran en las listas de sustancias prohibidas) se transforman luego en laboratorios locales en BMK, necesario para la producción de metanfetamina. Como resultado, el método mexicano permite la producción de cristales muy grandes (de hasta 15 centímetros), que se perciben como artículos de lujo y alcanzan los precios más altos.

“Son como joyas para los consumidores de metanfetamina”, sonríe Laniel.

Sin embargo, como todas las joyas, son caras. “El costo de equipar un laboratorio grande y avanzado puede ascender a miles de euros y, en el caso de las instalaciones más grandes, incluso a cientos de miles”, dice Laniel. “Algunos laboratorios estaban equipados con sistemas de filtración de vapor para evitar el olor característico y con escudos especiales de bloqueo de calor para impedir su detección por las cámaras termográficas de los helicópteros policiales”.

Los cocineros operan principalmente en Bélgica y los Países Bajos. Por ejemplo, las autoridades holandesas localizaron a un hombre de 40 años conocido como “Pablo Icecobar”, un apodo que combina Pablo Escobar e “ice”, un nombre callejero para la metanfetamina. Él suministraba cocineros a al menos cuatro laboratorios, incluido un laboratorio en un “narco-barco” en Moerdijk.

El producto se destinaba principalmente a los mercados occidentales. Pero durante la pandemia, los cárteles comenzaron a explorar otros nuevos. En 2020, las autoridades incautaron 1,5 toneladas en Croacia destinadas al mercado eslovaco. En mayo de 2024, la policía española interceptó otro gran envío destinado a los mercados alemán y polaco.

“Los cárteles cuentan desde hace tiempo con distribuidores locales de cocaína, por lo que les resultó más fácil entrar en nuevos mercados europeos con metanfetamina”, destaca Felbab-Brown. “Y la producción mediante el ‘método mexicano’ se adapta fácilmente a niveles industriales. De ahí el auge de los cocineros entre las pandillas locales. Minimiza el riesgo logístico”.

📷La Oficina Central de Investigación de Polonia (CBŚP) desmanteló un laboratorio de metanfetamina en el condado de Świecie el 4 de septiembre de 2025. Se detuvo a tres hombres, entre ellos ciudadanos mexicanos vinculados a un cártel norteamericano. Foto: Oficina Central de Investigación de Polonia.

“Hecho en Polonia”

En la villa alquilada de la calle Polna, en Orla, se alojaban cuatro mexicanos. Además de las cuatro habitaciones, la casa contaba con un sauna, una cancha de voleibol de playa, un jacuzzi en el patio y una enorme tina de acero inoxidable, con una capacidad de mil litros, fabricada y entregada por contratistas polacos.

Uno de los hombres, J., de 46 años y originario de Los Mochis, se dedicaba anteriormente a la venta de mariscos. Había llegado a Polonia siete meses antes para buscar un lugar donde instalar un laboratorio.

“¿Ha sido condenado alguna vez?”, preguntó el juez en la primera audiencia celebrada el 19 de noviembre de 2025.

“No”.

“¿No? Déjeme reformular la pregunta: ¿ha estado en prisión?”.

“Sí, seis años en Estados Unidos. Por tráfico de drogas”.

El segundo hombre, W., cuatro años más joven, aparentemente se encargaba de la logística. En su ciudad natal, Culiacán, regentaba un gimnasio, pero se endeudó. Debido a esto, se vio envuelto en el negocio y se convirtió en “parte de una cadena más amplia de personas”, según declaró ante el tribunal. Sus colegas no tenían licencia de conducir ni tarjetas de crédito, por lo que él conducía el auto y hacía las compras.

Por último, dos cocineros: J., de 50 años, un mecánico de Durango, y F., de 46, un abogado de Culiacán, se encargaban de la producción. Junto al jacuzzi al aire libre instalaron el equipo, los barriles y la enorme cuba.

“Buscaban ventilación”, explica David Saucedo, un analista mexicano especializado en cárteles. “Los laboratorios suelen instalarse al aire libre para que los gases tóxicos no maten a los químicos. Si hubieran tenido aire acondicionado o un ventilador, probablemente habrían trabajado en la sala o en la cocina”.

En tres semanas, los narcotraficantes de Orla produjeron 118,5 litros de metanfetamina. Estaban esperando la entrega de precursores cuando la policía polaca allanó la propiedad el 4 de septiembre de 2024.

“Había bolsas de sosa cáustica esparcidas por todo el patio”, relata el jefe de la aldea, Chmielewski, quien entró al lugar con los oficiales. “Cuando las vi, sonreí para mis adentros: las marcas de calidad de ‘Now Poland’ [Teraz Polska] me llamaron la atención de inmediato”.

📷La Oficina Central de Investigación de Polonia (CBŚP) desmanteló un laboratorio de metanfetamina en el condado de Świecie el 4 de septiembre de 2025. Se detuvo a tres hombres, entre ellos ciudadanos mexicanos vinculados a un cártel norteamericano. Foto: Oficina Central de Investigación de Polonia.

Una tendencia más amplia

En los meses posteriores a la detención de estos cuatro hombres en Orla, las autoridades polacas desmantelaron otros dos laboratorios en los que trabajaban mexicanos. En febrero de 2025, se produjo un incendio en el techo de un almacén en Maksymilianowo, cerca de Bydgoszcz. Durante la demolición, los bomberos descubrieron sustancias químicas malolientes en unas bandejas. Resultó que allí se había fabricado metanfetamina.

Siete meses después, el 4 de septiembre de 2025, agentes de la Oficina Central de Investigación (CBSP), con el apoyo de unidades antiterroristas y un helicóptero, irrumpieron en un laboratorio oculto en una granja cerca de Swiecie. Se incautaron de 300 litros y 3 toneladas de productos químicos utilizados en la síntesis de drogas que estaban escondidos en un granero.

“Todos los ciudadanos mexicanos detenidos habían venido expresamente para fabricar metanfetamina”, afirma Michal Aleksandrowicz, jefe del departamento de lucha contra el crimen organizado relacionado con las drogas de la CBSP. “Utilizaban métodos de fabricación propios de los cárteles. Existen laboratorios idénticos prácticamente en todo el mundo. Observamos que algunas células de los cárteles son enviadas a diferentes regiones de Europa. Donde hay demanda, allí producen”.

La operación de la CBSP cerca de Swiecie se benefició de la experiencia internacional. “¿Helicópteros? Nunca se sabe lo que te espera en un laboratorio así. Los delincuentes utilizan trampas, porque el laboratorio tiene valor. Por eso seguimos el ejemplo de los servicios colombianos, que utilizan helicópteros para desmantelar laboratorios”, explica Aleksandrowicz, quien completó su entrenamiento antinarcóticos en centros de entrenamiento en la selva del sur de Colombia.

En tres casos, se detuvo a un total de ocho ciudadanos mexicanos. Todas las pruebas apuntan al cártel de Sinaloa. Los narcotraficantes de Podlaskie se declararon culpables en la primera audiencia en Bialystok. Uno admitió que actuaban bajo las órdenes del cártel de Sinaloa y temían represalias de sus superiores. Afirmaron que las drogas se producirían para un delincuente polaco y para el mercado polaco. Iban a recibir 1000 dólares al mes. El pago por el producto terminado (unos 500 dólares por kilogramo) se iba a transferir a familiares en México.

“Esta es una prueba más de que los cárteles mexicanos están tratando de expandirse y desarrollar mercados en Europa”, afirma la experta Felbab-Brown.

“No se trata de acciones aisladas”, coincide el Dr. Robert Bunker, exespecialista en seguridad internacional y contraterrorismo del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, que ahora trabaja para la consultora C/O Futures. “Se trata de un plan coordinado en los niveles más altos de los cárteles, como parte de algún tipo de acuerdo con el crimen organizado en Europa”.

Según Ludmila Quiros, de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, actualmente estamos presenciando una “transferencia de conocimientos y de miembros de los cárteles al norte de Europa”.

Si se observa el mapa de la metanfetamina en el continente europeo, la producción se está desplazando claramente hacia Europa Central y Oriental. De los siete países de la UE que desmantelaron un total de 250 laboratorios de metanfetamina en 2023, cinco se encuentran en la región: República Checa (189), Alemania (5), Austria (1), Polonia (5) y Bulgaria (18).

“Los cárteles llevan operando en Polonia desde hace aproximadamente cuatro años”, afirma David Saucedo, experto en crimen organizado mexicano. “Polonia, con sus extensas zonas rurales, no solo es un país excelente para ocultar la producción, sino también para el tránsito de drogas, tanto hacia Europa Occidental como más al este”.

Aleksandrowicz, del CBSP, también cree que los delincuentes mexicanos detenidos producían drogas principalmente para Europa Occidental y no para Polonia. “Nuestro mercado está dominado por la mefedrona y la clefedrona. El precio también importa: la metanfetamina no es particularmente barata para los estándares polacos. Lo que sí observamos es que grandes cantidades de precursores de metanfetamina se dirigen a Ucrania”.

A medida que crece la producción, también lo hace el consumo en la región. Los análisis de aguas residuales en ciudades europeas han mostrado niveles crecientes de residuos de metanfetamina en Dresde, Chemnitz, Magdeburgo y Viena. La sustancia se detectó en el 66 % de las jeringas analizadas en Praga, y las aguas residuales de Ostrava registraron los niveles de trazas per cápita más altos del país: 914 miligramos por cada 1000 personas al día, el doble que antes de la pandemia. Las elevadas cifras checas pueden deberse a la “producción local”, según los expertos.

Los últimos datos disponibles de la EUDA, correspondientes a 2023, muestran que los consumidores de anfetaminas representaban al menos el 10 % de las personas que ingresaban por primera vez en tratamiento en Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia, Finlandia y Suecia. En Chequia, Eslovaquia y Turquía, más del 30 % de los nuevos pacientes ingresaron en tratamiento por problemas relacionados con la metanfetamina.

📷La Oficina Central de Investigación de Polonia (CBŚP) desmanteló un laboratorio de metanfetamina en el condado de Świecie el 4 de septiembre de 2025. Se detuvo a tres hombres, entre ellos ciudadanos mexicanos vinculados a un cártel norteamericano. Foto: Oficina Central de Investigación de Polonia.

Cocinero a sueldo

Me presenté por teléfono a un cocinero mexicano como «alguien del sector» interesado en montar un laboratorio en Polonia. Una persona de México con buenos contactos respondió por mí.

“Hola, llamo desde Polonia”.

“¿Eso está cerca de Rumanía? Conozco a gente allí”, respondió el cocinero.

“Creía que la gente de Jalisco operaba en Rumania”, le provoqué, recordando que en 2021 Carlos Rubén Ramírez, del Cartel de Jalisco Nueva Generación, fue arrestado allí.

“Jalisco tiene intereses en Bulgaria”.

Este cocinero de México oculta su nombre real. Tiene 38 años y lleva más de una década “cocinando”. Nunca ha trabajado con fentanilo, pero la metanfetamina es su pan de cada día. Actualmente vive en la ciudad mexicana de Durango. Se conecta conmigo a través de Signal y me muestra un aguacero en el video: gente refugiándose bajo los techos, conductores tocando la bocina, él mismo sentado en una mesa de plástico bajo un paraguas.

Un cenicero aparece en la pantalla, un paquete de Marlboro rojos. Se asegura de no mostrar su rostro. Admite que una vez trabajó en un laboratorio “en algún lugar de Alemania”. Entonces ganaba 8000 dólares netos, pero se queja de que los precios han bajado desde entonces. En su opinión, es “culpa de las pandillas balcánicas que cooperan con los colombianos”, que trajeron al mercado a cocineros sudamericanos. De hecho, los medios albaneses informaron que en 2024 se detuvo a cocineros de Colombia y Venezuela trabajando en un laboratorio en Qerek, al norte de Tirana.

“¿Y si quisiera montar un laboratorio y contratarte?”, le pregunto.

“¿Conoces a gente?”, me frena.

“Te conozco a ti, ¿no es suficiente?”

“Eso no es suficiente”.

“¿Qué presupuesto necesito?”

“Fácil. No tan rápido. Solo soy un cocinero. Solo cumplo órdenes. De mis jefes… y de los albaneses”.

A la experta Felbab-Brown no le sorprende la conversación: “No es que alguien decida al azar: ‘Oye, voy a vender mis habilidades en Polonia’. Siempre hay una organización detrás de los cocineros. Reciben instrucciones y permiso de la sede central. Son el punto de partida para una cooperación más amplia con las pandillas locales. Les damos cocineros y, a cambio, obtenemos una red de distribución”.

Para entender el modus operandi de los cárteles en Europa, BIRN habló con varios contactos mexicanos durante un período de seis meses.

Un miembro de Sinaloa responsable de las “operaciones europeas”, que usa un nombre ruso, contó que hace negocios con la ’Ndrangheta calabresa y conoce a la “gente adecuada” en Mónaco y Marsella. Nos escribimos durante semanas, hablamos varias veces por teléfono. Se suponía que nos encontraríamos en Madrid, pero canceló en el último momento: tenía que supervisar unos asuntos en Córdoba, España. Dejó de responder cuando me negué a pagar 1.000 euros por la información.

El segundo contacto fue un informante de Culiacán que nos ayudó a investigar el contrabando de pastillas de oxicodona mezcladas con fentanilo desde México a Europa. El tercero fue un experto en cárteles mexicanos bien informado que pidió permanecer en el anonimato.

Una imagen llamativa que surgió de estas conversaciones es que los cocineros operan exclusivamente bajo las órdenes de los cárteles. Son enviados a Europa, donde pueden ganar mucho más que en su país. Felbab-Brown ilustra este punto utilizando el ejemplo de los sicarios —asesinos a sueldo de Colombia o México—. En Europa pueden ganar entre 33 000 y 76 000 dólares por trabajo, mientras que un sicario promedio en México gana solo 200 dólares.

Por lo general —aunque no siempre— la estancia de un cocinero en un laboratorio dura tres meses, lo que equivale a un visado de turista Schengen. Esto limita el riesgo de ser detenido. Luego son reemplazados por otros. El producto se destina a Europa Occidental, pero a veces también a lo que un informante denomina el mercado “caliente” de Australia y Oceanía, un hecho confirmado por informes del OEDT, Europol y la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, que identifican a Europa como una ruta de distribución cada vez más popular hacia el lucrativo mercado de Oceanía.

Imagina el cártel como una gran corporación con sucursales externas que supervisan las operaciones. El departamento de I+D —responsable de los “experimentos”, como lo describió una fuente— está subcontratado. Según fuentes mexicanas, este papel lo desempeñan “personas de los Balcanes”.

“Tienen contactos locales y productos semiacabados, pero necesitan conocimientos: cocineros. Ese es el capital que el cártel aporta al acuerdo”, explica una de las fuentes a BIRN.

“Hay dos cerebros detrás de estas operaciones [con uno] en México, que garantizan la calidad, la disciplina y la lealtad de los cocineros mediante el palo y la zanahoria. La zanahoria es la oportunidad de hacerse rico; el palo es vigilar a los familiares del cocinero”, afirma otra fuente.

Laniel, de la EUDA, admite que los grupos criminales de los Balcanes suelen actuar como intermediarios, combinando la experiencia química mexicana con la infraestructura y la financiación locales. Cita el ejemplo de España, donde los cárteles explotaban a los residentes locales para la logística, alquilando lugares aislados y equipándolos con sistemas de filtración.

📷La Oficina Central de Investigación de Polonia (CBŚP) desmanteló un laboratorio de metanfetamina en el condado de Świecie el 4 de septiembre de 2025. Se detuvo a tres hombres, entre ellos ciudadanos mexicanos vinculados a un cártel norteamericano. Foto: Oficina Central de Investigación de Polonia.

Los Balcanes en la cima de la pirámide

El llamado “cartel de los Balcanes” -formado por mafias albanesas y serbias- es hoy en día el mayor distribuidor de cocaína del mundo.

Entre 2018 y 2020, entre las personas detenidas por tráfico de cocaína en Europa, el grupo más numeroso (266 personas) eran ciudadanos albaneses. La operación Sky ECC de Europol, dirigida contra las comunicaciones criminales encriptadas, reveló que el albanés era el segundo idioma más utilizado, después del inglés, en los mensajes interceptados.

Esta expansión fue posible gracias al cartel de Sinaloa. Inicialmente, los delincuentes balcánicos vendían drogas enviadas desde México a Europa. Con el tiempo, tomaron el control de los puertos, establecieron nuevas rutas y construyeron centros logísticos, incluso en África. Hoy en día, más del 70 % de la cocaína del mundo pasa por Ecuador, y los delincuentes balcánicos están presentes en puertos clave como Guayaquil.

“En las operaciones de Sinaloa en Francia, Bélgica o España, vemos un patrón. El socio local no solo trae a los cocineros, brinda protección y vende metanfetamina en la calle, sino que a menudo también se encarga del lavado de dinero”, dice el doctor Bunker.

Un experto alemán lo confirma: “Hay que ver el panorama general. Las drogas son relativamente fáciles de producir y vender. Lavar dinero es más difícil. Eso requiere especialistas balcánicos con fuertes conexiones en Turquía y Dubái. Lavan dinero utilizando, entre otros métodos, el sistema chino fei ch’ien”.

Las pruebas de esta cooperación aparecen en un informe de inteligencia federal de EE. UU. que revela que Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los principales líderes de Sinaloa, forjó alianzas con la mafia albanesa, concretamente con los hermanos Arben, Fatos y Ramiz Hysa. Blanquearon millones procedentes de inversiones inmobiliarias y turísticas ilegales en la costa balcánica, utilizando empresas ficticias con sede en Europa. Una de las empresas sancionadas que figuraba en la lista era Rosetta Gaming, registrada en la ciudad polaca de Cracovia.

“Durante años, he advertido a las fuerzas del orden europeas de que la clave del éxito es detener la expansión de las drogas sintéticas. Hoy en día, además de los grupos mexicanos, los principales actores que intentan crear un mercado masivo son los grupos balcánicos. El mapa del crimen en Europa es fluido y cambia constantemente, y la violencia va en aumento”, afirma Felbab-Brown.

“Si nos fijamos en los Países Bajos, la policía local dice que ya no encuentra tantos mexicanos. ¿Por qué? Porque los holandeses aprendieron el método mexicano”, dice Laniel, de la EUDA. “Es así: ‘Gracias, mexicanos, ya tienen su dinero, nos enseñaron, ahora no los necesitamos, lo haremos nosotros mismos’”. Este podría ser un escenario para Polonia. Cuando los químicos de los grupos criminales locales aprendan esto, ya no necesitarán a los cocineros mexicanos. Por eso es tan importante desmantelar esos grupos y laboratorios desde el principio, antes de que se transfiera el conocimiento”.

Aleksandrowicz, de la CBSP, advierte que “en este momento, no vemos que los cárteles mexicanos estén planeando más actividades en Polonia. Hubo un gran auge, pero parece que han aprendido que producir drogas sintéticas en Polonia no es tan fácil”.

Sin embargo, una fuente vinculada a Sinaloa afirma que el atractivo de Europa sigue intacto: “El riesgo empresarial en Europa es mínimo. No hay escasez de cocineros en México. Si se van a Europa, África o Asia y los atrapan, otros los reemplazan. Y el potencial de ganancias es enorme: se cuenta en millones de dólares”. (Traducción: Marco Appel)

Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web en inglés de BIRN, Balkan Insight.


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