Por Jean-Paul Marthoz*

➜Aquí puedes leer el texto original en francés y en inglés. Underground Periodismo traduce el texto al español con el correspondiente permiso del autor.
¿Has oído hablar del “Hondurasgate”? Si sigues, salvo contadas excepciones, los titulares de la prensa internacional o de los medios de comunicación públicos, lo normal es que no. Sin embargo, si le preguntas a la inteligencia artificial o a la Wikipedia en español, obtendrás una respuesta -incierta, sin duda, pero inmediata- a tus preguntas.
¿Cómo explicar el silencio de la prensa de referencia sobre este “escándalo”, cuando uno no comparte, como es mi caso, las teorías de la conspiración? Porque, si bien se valora la prudencia de la prensa de calidad, se espera que nos aclare lo antes posible las acusaciones que circulan cada vez más ampliamente en la esfera mediática global, ya sea de izquierda o no occidental.
En primer lugar, ¿qué nos dice la inteligencia artificial, consultada esta mañana, 15 de mayo, en Google? “El Hondurasgate es un amplio caso de filtración de documentos de audio revelado en mayo de 2026. Esta serie de grabaciones pone de manifiesto una operación internacional de injerencia política en la que están implicados antiguos y actuales dirigentes de derecha de Honduras (entre ellos Juan Orlando Hernández), así como actores políticos de Estados Unidos e Israel. El objetivo geopolítico de esta red sería convertir a Honduras en un enclave estratégico para servir a intereses extranjeros en América Latina, utilizando infraestructuras digitales y militares. Para obtener detalles completos sobre esta investigación y las pruebas reveladas, puede consultar la cobertura del caso en plataformas de investigación como el artículo de Wikipedia dedicado al Hondurasgate o las revelaciones de The Reactionary International”.
Algunos medios de comunicación convencionales han hecho su trabajo: la Agencia France Presse, France 24, El País, Deutsche Welle, así como periódicos latinoamericanos del establishment, en particular los que pertenecen al Grupo de Diarios América, como O Globo (Brasil), La Nación (Costa Rica), El Universal (México) y El Comercio (Perú). Periódicos de izquierda o de centroizquierda también lo han mencionado, como Página 12 en Argentina. El sitio argentino de verificación de datos Chequeado publicó también un primer artículo, centrándose sobre todo en analizar el papel atribuido al presidente Javier Milei.
La mayoría de estos medios “tradicionales” lo hicieron destacando el origen de estas acusaciones: Canal Red/Radio Red, un medio creado por el exviceprimer ministro español Pablo Iglesias (izquierda de la izquierda), y un consorcio de periodistas hondureños, reunidos en el sitio web Hondurasgate, quienes afirman haber optado por el anonimato por motivos de seguridad (1). Estos medios también se han encargado de destacar las dudas que persisten sobre la fiabilidad de la información, en la medida en que las grabaciones de audio no han podido ser identificadas de manera independiente (algunos también han mencionado el uso de inteligencia artificial). Y han publicado los desmentidos de las personas citadas en estas filtraciones.
Pero nada (esta mañana del 15 de mayo) en el New York Times, Le Monde, The Guardian, el Financial Times. Nada en los medios de servicio público (France 2, France Inter, BBC, RTBF…) a excepción de canales públicos internacionales (DW/Deutsche Welle, France 24, Swissinfo). Sin embargo, como escribe Bill Scher en el muy serio y muy independiente Washington Monthly, si se confirman los hechos, el escándalo sería “peor que el Watergate y el Irangate juntos”. Y los líderes latinoamericanos apuntados por esta “conspiración”, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y el presidente colombiano Gustavo Petro, han reaccionado ante estas grabaciones como si creyeran en su autenticidad o, al menos, no la descartaran.
La información ha circulado principalmente en ámbitos específicos del ecosistema mediático. En primer lugar, en la prensa de izquierda comunista o radical, desde Francia (L’Humanité) hasta Chile (El Siglo). También tiene una gran presencia en sitios web “socialistas” o “revolucionarios” de izquierda. Pero también se distinguen otros grupos mediáticos, vinculados al mundo árabe (The New Arab, Middle East Eye, El Majadeen en el Líbano) o incluso a Turquía (TRT, Anadolu Ajensi).
Se puede entender la reticencia de los medios de referencia a difundir informaciones como las del Hondurasgate. La entrevista de la Deutsche Welle a Fritz Pinnow, un periodista con sede en Honduras, es un buen ejemplo de un enfoque editorial serio, preocupado por informar con cautela, explicando las incertidumbres y las zonas de sombra (en particular sobre las relaciones entre Donald Trump y el expresidente Hernández, a quien indultó a finales del año pasado, o sobre el papel atribuido al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, quien había convertido a Honduras en un país clave de la diplomacia israelí en Centroamérica (2), etcétera). “La mayoría de los periodistas -explicaba Pinnow en la DW- consideran que deben esperar a saber más”.
Pero, ¿hasta cuándo se puede esperar? La doctrina “Better being right than being first” (es mejor tener razón que ser el primero en dar una noticia), sigue siendo válida. Pero a partir de cierto momento, el papel de los periodistas no puede limitarse al silencio inspirado por la prudencia. Consiste en difundir “lo que saben y lo que no saben”, verificando los hechos, contextualizando la información o la desinformación, y describiendo a sus “actores”. Conscientes, como dice el refrán, de que “una mentira da la vuelta al mundo mientras la verdad se pone los zapatos”. Pero también conscientes de que fuentes con un marcado sesgo ideológico pueden “decir la verdad”. Esta es, sin duda, la mejor manera de establecer el papel esencial de los “medios confiables” en un mundo invadido por las noticias falsas. Y de demostrar su utilidad frente a la inteligencia artificial…
- Honduras tiene una alta tasa de homicidios, de 23 por cada 100 000 habitantes, frente a 1 en Bélgica y 1,3 en Francia, y el periodismo se encuentra bajo presión. Honduras ocupa el puesto 132 de 180 en el ranking de libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras. «La prensa hondureña opera en un contexto de violencia e impunidad que alimenta la autocensura y aumenta los riesgos relacionados con la cobertura de la corrupción, el crimen organizado y los procesos electorales», escribe RSF.
- Ya había abordado estas relaciones en una columna de Le Soir titulada “América Latina-Israel: el gran juego”, publicada el 5 de septiembre de 2019.

*Jean-Paul Marthoz es un destacado periodista, ensayista, profesor universitario y activista belga defensor de los derechos humanos y la libertad de prensa. Es reconocido internacionalmente por su especialización en política exterior, ética periodística y la cobertura de conflictos.
