El pasado colonial de la familia real holandesa: ¿de la verdad a las reparaciones?

Una nueva investigación pone de relieve el papel que desempeñó la familia real holandesa en el pasado colonial de los Países Bajos. Al ordenar esta investigación, el rey de los Países Bajos ha demostrado apertura ante una faceta dolorosa del pasado familiar. Pero, ¿son suficientes la verdad y el reconocimiento de los hechos para iniciar el proceso de sanación al que el rey desea contribuir?
Familia Real de Países Bajos. Foto: Wikipedia

Por Sanne Weber*


El viernes 2 de octubre de 2026, una comisión de investigación dirigida por el profesor Gert Oostindie presentó los resultados de una investigación de tres años sobre el papel de la familia real holandesa (la Casa de Orange) en la historia colonial de los Países Bajos. Esta investigación, que dio lugar a una publicación de cinco volúmenes, aborda el papel de la Casa de Orange desde 1600 hasta la actualidad. Demuestra que esta dinastía, hasta la difunta reina Wilhelmina, quien reinó hasta 1948, apoyó activamente la empresa colonial neerlandesa. Legitimó las guerras coloniales y la opresión violenta, y no cuestionó la trata de esclavos ni apoyó activamente su abolición. Sin embargo, con la excepción del rey Guillermo I, la Casa de Orange tampoco marcó nunca el rumbo de la política colonial. No obstante, la comisión constata que la familia real se benefició de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC) y de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales (WIC), por un monto equivalente a aproximadamente 500 millones de euros en moneda actual.

La comisión concluye que la Casa de Orange tiene una parte de responsabilidad en el colonialismo neerlandés y en los daños que este causó. Estos daños incluyen la masacre de 15,000 habitantes de las islas Banda, en Indonesia, para establecer plantaciones, el desplazamiento forzado de entre 660,000 y un millón de esclavos hacia Indonesia, así como el uso de violencia extrema durante la guerra colonial de 1945 a 1949, que durante mucho tiempo se calificó eufemísticamente como “acciones policiales”. El colonialismo contribuyó a un sistema de desigualdades raciales, opresión y superioridad blanca, respaldado por la Casa de Orange. No fue sino hasta la reina Juliana, abuela del rey Willem-Alexander, que la Casa se opuso a la violencia en Indonesia y comenzó a dialogar con las comunidades poscoloniales en pie de igualdad.

Una investigación sin precedentes

Es la primera vez que una familia real encarga un estudio sobre su propia participación en el colonialismo. La familia real financió la investigación, cuya independencia absoluta quedó garantizada. La comisión tuvo acceso a una amplia variedad de archivos y presentó el informe final únicamente al rey, quien no pudo modificar su contenido.

Otras familias reales se han mostrado hasta ahora más reacias a buscar la verdad o a ofrecer disculpas. Así, el rey Carlos de Inglaterra, aunque está abierto al diálogo sobre el tema de la esclavitud, no ofrecerá disculpas oficiales por “los días más oscuros” del pasado de Gran Bretaña durante su próxima visita al Caribe. Las escasas disculpas oficiales existentes a menudo se limitan a injusticias coloniales aisladas, como en el caso del asesinato del líder congoleño Patrice Lumumba por parte del primer ministro belga, o implican un reconocimiento pero no una disculpa, como en el caso de la violencia francesa durante la lucha por la independencia de Camerún.

El rey de los Países Bajos aceptó plenamente estas conclusiones y declaró que le conmovía la inacción de sus antepasados ante la violencia y la opresión coloniales. También afirmó que seguiría trabajando en favor del “acercamiento, la sanación y la reconciliación”.

La era de las disculpas

El pasado colonial holandés se ha visto durante mucho tiempo con nostalgia, debido a lo que se ha denominado la “mentalidad VOC”, caracterizada por un espíritu emprendedor dinámico con alcance internacional. Sin embargo, desde hace al menos una década, la opinión pública lo ve de manera muy diferente.

En marzo de 2020, el rey Willem-Alexander ya había expresado su pesar y presentado sus disculpas por la violencia cometida durante la guerra colonial. Estas disculpas forman parte de una tendencia mundial observada desde el fin de la Guerra Fría, a veces denominada “la era de las disculpas”, en la que las disculpas por violaciones de los derechos humanos se han vuelto cada vez más comunes. Por ejemplo, se han presentado disculpas por los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial, pero también por la violencia y la opresión infligidas a la población de un mismo país, como las disculpas del gobierno canadiense hacia las Primeras Naciones.

Los Países Bajos han vivido su propia “era de las disculpas”, vinculada específicamente a su participación en la esclavitud y la trata de esclavos. Desde 2021, se han presentado más de 20 disculpas por parte de ciudades, provincias, bancos, el gobierno central y el rey de los Países Bajos. Estas disculpas a menudo han sido precedidas por investigaciones históricas sobre la participación del actor en cuestión.

Estas investigaciones han demostrado hasta qué punto amplios sectores de la sociedad neerlandesa se beneficiaron de la esclavitud, ya sea directamente -por ejemplo, mediante la posesión de plantaciones o inversiones en la VOC y la WIC- o indirectamente -mediante la construcción de barcos y la fabricación de su equipamiento, así como mediante la transformación de productos coloniales como el café y el azúcar-.

Más allá del reconocimiento simbólico

Las disculpas presentadas a la luz de estos datos históricos son importantes, ya que simbolizan el paso de una actitud que consistía en ignorar los capítulos oscuros de la historia holandesa a una actitud que consiste en reconocerlos. Al mismo tiempo, su alcance puede ponerse en duda. Mis propias investigaciones han demostrado que la mayoría de quienes presentaron disculpas esperaban que sus palabras contribuyeran a mejorar el entendimiento mutuo entre la población, a fomentar el diálogo y a constituir un paso hacia la sanación y la reconciliación. Esta intención se vio reflejada en la respuesta del rey al informe, el 2 de octubre.

Sin embargo, las investigaciones sobre las disculpas y las reparaciones simbólicas han demostrado que, para ser verdaderamente transformadoras, estas deben ir más allá del reconocimiento simbólico e incluir medidas concretas destinadas a reparar el daño causado. Esta promesa de reparación resultó decepcionante en el caso de las disculpas relacionadas con la esclavitud. Si bien se mencionaron medidas futuras, estas consistían principalmente en proyectos vagos de educación pública o diálogos públicos, pero estaban muy lejos de transformar el sistema de desigualdades raciales y socioeconómicas creado por la esclavitud.

Los puntos de vista de las comunidades afectadas

Un elemento que falta en la mayoría de los informes y disculpas presentados hasta ahora, incluido el informe publicado recientemente, es el punto de vista de las comunidades afectadas por el colonialismo o la esclavitud. Esto puede parecer lógico, ya que estos informes se basan en investigaciones de archivo. Sin embargo, la mayoría de los estudios reconocen que las secuelas de las injusticias históricas persisten en la actualidad, en términos de desigualdades socioeconómicas y racismo.

Los puntos de vista de los descendientes de las comunidades afectadas por la esclavitud y el colonialismo son esenciales para comprender mejor estos legados. Además, diversos estudios han demostrado que las disculpas, el reconocimiento y la reparación solo pueden tener sentido si responden realmente a las necesidades, las experiencias y los valores de las personas afectadas por la opresión y la violencia, y contribuyen a transformar sus condiciones de vida.

Las primeras reacciones de las comunidades involucradas ante este informe reciente son mixtas: van desde valoraciones positivas de la apertura de espíritu del rey hasta interrogantes sobre los próximos pasos, pasando por un rechazo categórico ante la ausencia de medidas que vayan más allá de un reconocimiento simbólico.

No habrá nuevas reparaciones, afirma el primer ministro

En respuesta al rey, el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, afirmó que no habría nuevas reparaciones, ya que el plan de reparación del gobierno está en vigor desde 2023. Se refiere a un fondo de 200 millones de euros, repartido entre los Países Bajos, el Caribe y Surinam, creado tras las disculpas presentadas por el gobierno en 2022 por la esclavitud. Este fondo apoya iniciativas políticas destinadas a combatir las desigualdades estructurales, así como iniciativas sociales centradas en el reconocimiento, la educación y la rehabilitación. Sin embargo, no cuenta con el apoyo unánime, ya que puede considerarse insignificante en comparación con las enormes ganancias obtenidas de la esclavitud y el colonialismo, incluso si solo se comparan con las ganancias obtenidas por la Casa de Orange.

Además, cabe preguntarse si las iniciativas que se centran principalmente en el reconocimiento y la rehabilitación pueden realmente considerarse reparaciones. Para contribuir a transformar el legado de siglos de colonialismo, se necesitan esfuerzos políticos y recursos presupuestarios a más largo plazo y más significativos, que vayan más allá del simple reconocimiento para abordar las desigualdades socioeconómicas. El rey podría considerar aportar su propia contribución, a fin de reforzar su voluntad de contribuir a la sanación y la reconciliación.

En los próximos años, se deben realizar investigaciones con las comunidades afectadas, en particular con diversos grupos étnicos en las zonas geográficas afectadas por el colonialismo y la esclavitud neerlandesa. Es de esperar que las conclusiones que se obtengan, en relación con sus experiencias y necesidades, permitan garantizar que, en el futuro, las disculpas bien intencionadas vayan acompañadas de medidas que las personas afectadas consideren adecuadas, a fin de trabajar de manera más concreta en la creación de una sociedad más igualitaria.

Sanne Weber es profesora asociada de Estudios sobre la Paz y los Conflictos en la Universidad Radboud de Nimega, en los Países Bajos. Su investigación y su labor docente se centran en cómo los países que salen de un conflicto gestionan su pasado violento y emprenden el camino hacia la paz y la reconciliación. Sus investigaciones actuales exploran cómo podrían ser las reparaciones por injusticias históricas como el colonialismo y la esclavitud.

(Traducción del francés: Marco Appel)

➜Aquí puedes leer la entrevista original (en francés)

Esta obra está bajo una licencia CC BY-NC-ND 4.0

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