La reciente desarticulación de un laboratorio clandestino de metanfetaminas en Sudáfrica volvió a poner bajo los reflectores la capacidad de expansión internacional de los cárteles mexicanos. Según un artículo del medio ADF Magazine (Africa Defense Forum), autoridades sudafricanas realizaron un operativo en una propiedad ubicada en la provincia de North West que derivó en la detención de 11 personas, entre ellas cuatro ciudadanos mexicanos con presuntos vínculos con el Cartel de Sinaloa.
Durante la intervención se aseguraron 481 kilogramos de metanfetamina cristalina y equipos utilizados para la producción de drogas sintéticas, en un complejo cuyo valor fue estimado en cerca de mil millones de rands, equivalentes a unos 61 millones de dólares.
De acuerdo con el reportaje de ADF Magazine, publicado el pasado 2 de junio, la magnitud del hallazgo ha sido tal que ya es considerada una de las operaciones antidrogas más relevantes registradas en Sudáfrica en los últimos años. El medio especializado señala que el caso no solo representa un golpe económico para las redes criminales involucradas, sino que también evidencia la consolidación de rutas y estructuras operativas que conectan a organizaciones del narcotráfico latinoamericano con mercados africanos en expansión.
ADF es una revista especializada en temas de seguridad, defensa, gobernanza y amenazas transnacionales en África, respaldada por el Mando de Estados Unidos para África (AFRICOM). A lo largo de los años se ha convertido en una referencia para el análisis de fenómenos como terrorismo, tráfico de drogas, crimen organizado y conflictos regionales, gracias a la participación de expertos, investigadores y funcionarios de distintos países del continente.
En su reportaje, ADF Magazine informa que las autoridades sudafricanas consideran que el laboratorio recientemente descubierto forma parte de una tendencia más amplia relacionada con la presencia de organizaciones criminales internacionales en territorio africano. La policía local señaló que este es el cuarto laboratorio de drogas identificado en el país con presuntos vínculos mexicanos, una situación que ha generado preocupación entre funcionarios y especialistas en seguridad.
Datos recopilados por ADF Magazine arrojan que Sudáfrica se ha convertido en uno de los mercados más importantes para el consumo de metanfetaminas. La droga, conocida localmente como “tik”, tiene una amplia presencia en distintas comunidades y ha generado graves problemas sociales y de salud pública. En este contexto, la llegada de operadores extranjeros con experiencia en la producción industrial de drogas sintéticas representa un desafío adicional para las autoridades encargadas de combatir el narcotráfico.
La publicación señala que el activista sudafricano anti-crimen Yusuf Abramjee advirtió que la presunta participación de ciudadanos mexicanos en este tipo de operaciones debe entenderse como una señal de alerta. Abramjee destacó que los grandes cárteles cuentan con experiencia en el manejo de complejas cadenas de suministro, acceso a precursores químicos, redes internacionales de distribución y sofisticados mecanismos de lavado de dinero, capacidades que les permiten reproducir sus modelos de negocio en distintos continentes.
Las preocupaciones también fueron expresadas por representantes políticos sudafricanos. La legisladora Lisa-Maré Schickerling, portavoz de seguridad del partido Democratic Alliance, sostuvo que la repetición de casos relacionados con ciudadanos mexicanos obliga a revisar los sistemas de vigilancia fronteriza y los mecanismos de cooperación internacional. Para la funcionaria, la situación plantea interrogantes sobre el nivel de penetración alcanzado por las organizaciones criminales transnacionales en el país.
La revista especializada recuerda que el caso más reciente no constituye un hecho aislado. En septiembre de 2025, autoridades sudafricanas arrestaron a cinco ciudadanos mexicanos durante un operativo en un laboratorio de metanfetaminas valuado en aproximadamente 20 millones de dólares en la localidad de Volksrust. Ese hallazgo ya había despertado preocupaciones sobre la presencia de especialistas extranjeros involucrados en la fabricación de drogas sintéticas.
Otro antecedente significativo que cita ADF ocurrió en julio de 2024, cuando dos ciudadanos mexicanos fueron detenidos en un complejo clandestino ubicado en Groblersdal. En aquella ocasión las autoridades aseguraron sustancias químicas, equipos industriales y drogas con un valor estimado en 122 millones de dólares. Para los investigadores, estos casos sugieren una estrategia sostenida de expansión y establecimiento de capacidades productivas fuera de América Latina.
En declaraciones para ADF Magazine, el analista Julian Rademeyer, integrante de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, consideró que los cárteles mexicanos están exportando conocimientos técnicos y modelos de producción a otras regiones del mundo. El especialista explicó que la presencia de ciudadanos mexicanos en laboratorios africanos podría responder a una estrategia de “franquiciamiento criminal”, mediante la cual expertos en producción de metanfetaminas son enviados para establecer operaciones locales capaces de abastecer mercados regionales.
De hecho, ADF-Magazine relata que Rademeyer declaró en el programa de radio 702 Drive de Johannesburgo que ciudadanos mexicanos habían establecido las instalaciones en granjas remotas de comunidades rurales y que cuentan con operaciones similares en Kenia y Nigeria.
El reportaje asegura que los grupos criminales mexicanos han demostrado una notable capacidad para adaptarse a nuevas condiciones geográficas y regulatorias. En lugar de limitarse al envío de cargamentos desde México, estas organizaciones estarían optando por desarrollar centros de producción cercanos a los mercados de consumo, reduciendo riesgos logísticos y diversificando sus fuentes de ingresos.
La misma fuente señala que la expansión de estas estructuras criminales en África también refleja el creciente interés de los cárteles por aprovechar la posición estratégica del continente en las rutas comerciales internacionales. Puertos, corredores marítimos y conexiones con Europa, Medio Oriente y Asia convierten a diversos países africanos en puntos atractivos para actividades de tráfico ilícito y lavado de activos.
Por eso, el análisis de ese medio afirma que el decomiso realizado en Sudáfrica confirma una transformación profunda en la dinámica del narcotráfico internacional. Lo que antes se entendía como una amenaza concentrada principalmente en América Latina se ha convertido en una red global con capacidad para instalar laboratorios, reclutar personal, mover recursos financieros y operar simultáneamente en varios continentes.
