BRUSELAS.- “Toda la existencia de México está basada en una mentira y esa mentira es la Conquista”. Con esa afirmación, el escritor y divulgador mexicano Juan Miguel Zunzunegui expuso su interpretación de la historia de México durante una conferencia celebrada el pasado 14 de octubre en el Parlamento Europeo, en Bruselas, donde participó como uno de los principales defensores de la herencia española en América.
La intervención formó parte del encuentro Hispanidad: más allá de la leyenda negra, organizado por la eurodiputada española Nora Junco, integrante del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). La conferencia reunió a unos 30 asistentes en una sala del Parlamento y se prolongó durante aproximadamente una hora y media.
Zunzunegui se ha convertido en una figura polémica por su defensa de la Conquista española y su rechazo a las interpretaciones que presentan la colonización como un proceso violento y el origen de los males contemporáneos de México. Sus planteamientos encuentran eco en sectores conservadores y de extrema derecha en España, donde la reivindicación de la Hispanidad suele vincularse con la defensa de la tradición católica y de una identidad cultural compartida.

En Bruselas, el mexicano sostuvo que la idea de una Conquista destructiva se consolidó mucho después de la llegada de Hernán Cortés y fue utilizada políticamente para construir una identidad nacional enfrentada a España.
Según su interpretación, durante los tres siglos del Virreinato no predominó el relato de una ruptura absoluta, sino una historia de alianzas entre los españoles y los pueblos indígenas. Afirmó que la narrativa de la Conquista adquirió un lugar central durante el siglo XX, cuando el Estado mexicano habría utilizado la educación pública, los libros de texto y el muralismo para imponer una lectura política del pasado.
“Repítele a todo el pueblo mexicano con todo el poder del Estado y de la industria cultural durante cien años que te conquistaron y acabas estando conquistado, pero no por España. Terminas conquistado por tus políticos”, dijo.
Para Zunzunegui, esa interpretación permite desplazar hacia Hernán Cortés y la monarquía española la responsabilidad por problemas actuales como la pobreza, la desigualdad y la injusticia. También cuestionó las exigencias de disculpas de España por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ahora el de Claudia Sheinbaum y las reclamaciones de devolución de bienes: preguntó qué cambiaría en la economía y en la realidad mexicana si el rey español pidiera perdón.
El ponente fue más lejos al negar que el proceso histórico pueda describirse como un saqueo equiparable al de otros imperios europeos. “Unos saquearon, otros hicieron civilización”, afirmó al contrastar la experiencia española con la francesa y la británica. Como argumentos, evocó la construcción de universidades, hospitales, acueductos, ciudades y catedrales durante el periodo virreinal.
Su defensa no se limitó a reivindicar la actuación española. También presentó a los pueblos indígenas como participantes fundamentales en la construcción de la sociedad novohispana. Recordó las alianzas que permitieron derrotar a los mexicas y subrayó que la expansión española no habría sido posible sin la colaboración indígena.
“Los españoles no podían hacer nada, pero los pueblos indígenas colaboraban con los españoles”, sostuvo, al destacar especialmente el papel de los tlaxcaltecas. Desde esa perspectiva, insistió en que la sociedad mexicana contemporánea es mestiza y que su cultura no puede separarse de la tradición hispánica.
La segunda parte de su intervención trasladó el argumento al presente. Zunzunegui defendió que México debería estrechar sus vínculos con España y aprovechar su posición entre Europa, Estados Unidos y Asia. Recordó que Nueva España fue, según su exposición, una potencia económica gracias a las rutas comerciales transpacíficas, la plata americana y el Galeón de Manila, que unía Filipinas con los puertos novohispanos.
“La Hispanidad no es algo que España le hereda a América. La Hispanidad es algo que construimos juntos”, afirmó. Para el conferencista, esa identidad compartida constituye un proyecto cultural y político capaz de superar las divisiones nacionales.
En ese marco, atribuyó a la tradición católica un papel central en la identidad latinoamericana. Sostuvo que la Hispanidad une a unos 500 millones de personas y advirtió que Hispanoamérica representa una reserva de los valores cristianos y grecorromanos que, a su juicio, Europa está abandonando.
También criticó lo que describió como una estrategia de la izquierda revolucionaria internacional para destruir los grandes relatos colectivos mediante discursos que fragmentan a la sociedad e interpretan las relaciones sociales principalmente en términos de explotación. México, aseguró, carece de un proyecto claro y oscila entre Estados Unidos, China y España sin reconocer plenamente sus raíces históricas.

La conferencia contó asimismo con las ponencias de Juan Manuel de Prada, escritor, novelista y ensayista español conocido por su defensa de posiciones tradicionales y católicas, y Rafael Aita, escritor peruano vinculado a la asociación Héroes de Cavite, dedicada a divulgar la historia hispánica.
El encuentro fue moderado por Junco, eurodiputada independiente española adscrita al ECR, una familia política europea que agrupa a partidos conservadores, nacionalistas y soberanistas, incluidos sectores de derecha radical. La convocatoria se inscribió en una corriente política que busca cuestionar la llamada “leyenda negra“, un concepto utilizado para describir las representaciones históricas negativas de la actuación española en América.
Durante la sesión también hubo espacio para una crítica al propio evento. Aita se quejó de que el cartel de una conferencia dedicada a la Hispanidad estuviera redactado en inglés. Notablemente apenada, Junco reconoció que se había tratado de un error de su oficina.

