Mexicano detenido en República Checa ofreció fianza de 20 millones de pesos

Uno de los dos mexicanos que siguen presos en República Checa ofreció un millón de euros para recuperar la libertad. La justicia checa rechazó la fianza por dudas sobre el origen del dinero.
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Uno de los dos mexicanos que permanecen detenidos en República Checa mientras se tramita su posible extradición a Estados Unidos ofreció un millón de euros -unos 20 millones de pesos- como fianza para recuperar la libertad. Sin embargo, la justicia checa rechazó la propuesta al considerar que existía la posibilidad de que ese dinero procediera de actividades delictivas o del entorno de una organización criminal, empeorando el caso del mexicano.

La información fue publicada por České noviny, la agencia de noticias checa, que citó a fuentes judiciales para informar sobre el rechazo de la garantía y que confirmó a ese medio la portavoz del Tribunal Superior de Praga, Eliška Duchková. El medio checo no identificó cuál de los dos detenidos realizó el ofrecimiento.

Los dos mexicanos que continúan bajo custodia en territorio checo son Noé Díaz Jiménez, de 33 años, y Leobardo Gaxiola López, alias “Bado”, de 63 años. Los otros dos detenidos, Edgar Alejandro López Velasco, de 44 años, y José Miguel Alvarado Morales, de 23 años, fueron extraditados a Estados Unidos el 7 de agosto. La identificación y las edades de los cuatro también aparecen en la acusación federal estadounidense.

El caso comenzó en junio de 2026, cuando las autoridades checas detuvieron a los cuatro mexicanos. La acusación federal estadounidense señala que todos los detenidos estaban vinculados presuntamente con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y que viajaron a República Checa para participar, entre otras actividades, en negociaciones relacionadas con la adquisición de armas.

Según la acusación presentada en Estados Unidos, en febrero de 2026 López Velasco y Díaz Jiménez negociaron la adquisición de ametralladoras y otros artefactos de destrucción procedentes de República Checa. Las autoridades estadounidenses sostienen que las armas estaban destinadas a México y que serían utilizadas en beneficio del CJNG. Entre el armamento mencionado figuran distintos tipos de ametralladoras europeas, lanzagranadas propulsados por cohete, morteros de 61 milímetros y munición.

La acusación agrega que, como parte de la operación, los pagos por las armas se realizarían con sustancias controladas, entre ellas fentanilo y metanfetamina, destinadas al mercado estadounidense. Los cuatro acusados viajaron a República Checa entre el 9 y el 10 de junio y fueron detenidos a partir de la noche del 10 de junio y durante las primeras horas del día siguiente.

Tras las detenciones, los cuatro quedaron sujetos a procedimientos de extradición. La situación judicial, sin embargo, evolucionó de manera diferente para cada uno.

López Velasco y Alvarado Morales aceptaron ser extraditados a Estados Unidos. Esa decisión permitió recurrir al procedimiento simplificado previsto por la legislación checa. Ambos fueron entregados a las autoridades estadounidenses el 7 de agosto pasado y posteriormente comparecieron ante un tribunal federal en Florida, donde quedaron bajo custodia. La Fiscalía estadounidense los acusa, entre otros delitos, de conspiración para cometer narcoterrorismo, proporcionar apoyo material al terrorismo, importar drogas y traficar armas de fuego.

Díaz Jiménez y Gaxiola López, en cambio, no aceptaron la entrega y permanecen detenidos en República Checa. Según la información publicada por České noviny, el Tribunal Superior de Praga examinó el recurso de Díaz Jiménez contra la prisión preventiva el 7 de julio y el de Gaxiola López el 20 de julio. En ambos casos confirmó la medida.

La Justicia checa tomó en consideración, entre otros elementos, que los dos hombres habían viajado al país para una estancia de corta duración y que no tenían vínculos personales o laborales relevantes en República Checa. El tribunal también consideró el riesgo de fuga ante la gravedad de las acusaciones y las posibles penas que enfrentarían en Estados Unidos.

El procedimiento de extradición de ambos continúa abierto. La Fiscalía checa debe analizar la petición presentada por Estados Unidos y posteriormente solicitar al Tribunal Municipal de Praga que determine si la extradición es jurídicamente admisible. Si el tribunal considera que la entrega puede realizarse, el expediente pasará al ministro de Justicia checo, quien tendrá que decidir si autoriza finalmente la extradición.

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